viernes, 21 de julio de 2017

TRIATLÓN "SHORT" DE RIAZA 2017

Lo primero de todo...post NÚMERO 100 de este mi coñazo-blog. Parece mentira, pero lo he conseguido, he sido capaz de completar 100 gilipolleces en estos casi 4 años y medio.


INCREÍBLE-BLE-BLE (gracia solo para "frikis" de Ford Fairlane).
Dicho esto, vamos con lo que nos ocupa:
No pensaba competir más hasta IM Copenhague, pero coincidió que mi mujer quería irse el fin de semana a la playa con “sus bichitos” (los hijos de mi-muy-mejor-amigo-Kiko), y me dejaba quedarme en Madrid para entrenar.
Y oye, un triatlón sin drafting, para poder sacarle jugo a mi SpeciaLime, a poco más de 100 kilómetros de Madrid…era una oferta irrechazable. Luego descubrí que había que subir 2 veces en bici a la estación invernal de la Pinilla, así que más que sacarle jugo…el circuito me iba a exprimir él a mí, pero bueno, nunca me gustaron las cosas fáciles.
Elegí la distancia “SHORT” (900-41-9), por tomármelo como entreno de calidad del que pudiera recuperarme en pocos días, frente al “HALF” que me dejaría frito con seguridad toda la semana siguiente y quizá algo más. Matete, la jefa, estaba de acuerdo, y así planteamos la semana de entrenos, como una semana normal, sin apenas descanso, y un buen calentón para el domingo.
Como estoy solo decido también viajar el día antes y alojarme en un hotel rural que me ha recomendado Fuentes, compi del CTLR que también hace lo propio, pues mira, buena idea, así no hay que pegarse el súper-madrugón.
Paso una noche previa de auténtica mierda, nunca mejor dicho, porque algo me ha sentado mal y no hago más que visitar al Sr. Roca, pues sí que estamos “apañaos”, en fin, veremos que resulta de todo esto…
¡¡AL LÍO, SEÑORA!!

AGUA


Con tiempo suficiente y sin “estreses” dejo todo colocadito en el embalse de Riofrío, sitio espectacular,  por cierto, me inserto en el neopreno y a calentar en el agua, patos.
Fresca, que no fría, ideal de la muerte, claro que sí, guapi.
Caliento 5-7 minutos y trato de coger posiciones delanteras en la salida. Se sale desde dentro del agua, cosa que odio sobremanera, arrancar de parado es para mí un suplicio y siempre se me da fatal.
Bocinazo y LA GUERRA. Horrible, espantoso, no consigo tocar el agua con mis brazos, las 15 primeras brazadas solo palpo culos de neopreno, soy empujado, zarandeado, golpeado…
Nivel de estrés máximo y el corazón que se me sale del pecho, soy incapaz de hacerme hueco y ni siquiera puedo salirme de la almadraba, totalmente encerrado en el centro del matadero.
Como en Medina de Rioseco hace 2 años estoy a punto de llorar como un niño, una presión horrible en el pecho, un ataque de ansiedad en toda regla y la imposibilidad, física, real, de respirar. Pasas a visualizarte inerte en el fondo del embalse, completamente paralizado, rígido.
Se acabó, estoy fuera, no puedo más…
¡NO! Espera un poco, Fonseca,  suelta un par de hostias, sal de aquí, para un instante, sosiégate y ahí luego decides.
Eso hago, agarro con ambas manos al que tengo a mi derecha, le paso por encima, a la vez que le hundo suficientemente, lo siento majo, es cuestión de supervivencia…
10-15 segundos a espaldas, lejos de la pelea y decido reincorporarme furioso. Suelto un par de codazos más al llegar a la primera boya y oye, mano de santo, la sorteo sin problemas y de repente veo un pasillo enooooooorme que tiene mi nombre.
De estar fuera a verme deslizando cual delfín en cuestión de un minuto, adelantado rivales a decenas, manda narices, señora.
Pillo un grupo de 4-5 unidades, me coloco en el centro y marco mi territorio abriendo codos, somos pocos, vamos a llevarnos bien, ¿eh?…
Y así hacemos, últimos 300-400 metros acojonantes, dándolo todo.
16 minutos “pelaos” y estoy fuera del agua. No es espectacular, pero dadas las circunstancias puedo estar más que contento, puesto 66 de más de 300.
Con lo que no estoy contento es con mi T1, se me enreda el neopreno y tardo la vida en quitármelo, qué desastre.
En la T1 veo a Loren, que ha sido el único del CTLR por delante en el agua. Loren es un llorón de primera, va de humilde, un lobo con piel de cordero, menuda bestia compitiendo. Javier Arenas y Fernan también me adelantan en la transición debido a mi torpeza manifiesta en el proceso de "desneoprenización".

BICI

Tramo de enlace con una 1ª parte peligrosa y de carretera mala en la que decido no arriesgar nada. Luego ya en la carretera “buena” hasta Riaza desato mi furia y exprimo la cabra al máximo, hasta el punto de casi pillar a Fernan en el punto de giro.
Luego sé que no tengo nada que hacer, la carretera pica para arriba poco a poco hasta comenzar la subida a la Pinilla, 4-5 kilómetros de subida no especialmente dura, pero donde me adelanta hasta mi abuela, gracias a mi “especiales” dotes de escalador y mis 90 kgs. Pese a ello trato de sufrir lo máximo posible, sobre todo cuando Bea Bernáldez también me pasa, hasta ahí podíamos llegar, guapa. Antes lo había hecho también Almodóvar, que esta vez SÍ SALUDA… ;)
Me pasa David Abellán, exCTLR, que me saluda al grito de “¡Vamos, esos roceños!”. Otro que me adelanta es alguien que al principio no reconozco, y que además me llama por mi nombre “Vamos, Fonseca”, imposible que me haya visto el apellido en la equipación, lo llevo por delante y este pájaro viene de atrás…me conoce de algo y no caigo, ¿quién coño es este tío?...
Ya en meta descubriré que se trata de Diego, Diego Bas, aquel que me saludó en el tri de Valmayor 2015, la primera "persona humana" que me reconoció ser lector de mi blog sin yo conocerle de nada, el mismo que me dijo que era “una gran esperanza para los gorditos”. Pues un placer saludarte de nuevo, Diego, y que no se te ocurra ganarme otra vez, majete.
Voy cruzándome con el resto de compis, Loren, Arenas, Fernan…que cada vez me sacan más distancia, mientras me preparo para “lo mío”, que es lanzarme a tumba abierta en los 9 kilómetros de bajada que tocan a continuación.
Lo malo y lo peligroso de ser un gordito es que sabes que la bajada te favorece, y mucho, y tienes que sacarle partido a costa de tomar más riesgos de los necesarios. Cualquier día me “fostio” y me hago pupa, pero…no queda otra.
Arraso a muchos de los que antes subían gráciles y ufanos, y ahora claudican ante la inercia salvaje del gigantón Fonseca. Bea es superada también, of course, faltaría plus.
Nuevo giro y vuelta a sufrir, y Beíta, la madre que la fundió, que vuelve a sonreír cuando me adelanta, esta vez no me dará tiempo a deshacer el entuerto, ni suicidándome en la bajada.
Me he empleado demasiado en la 1ª vuelta, tanto subiendo como bajando, y toca sufrir de lo lindo, eterna segunda vuelta, en la que paso a tomar referencias con Javi Fuentes, al que parece que mantengo por detrás más o menos a igual distancia todo el rato, aunque TAMPOCO será suficiente corriendo, me temo, tiene mejor sector a pie que yo.
De todas formas me he divertido mucho otra vez en la bici, cada vez mi cohete pistacho y yo estamos más compenetrados. Nos queda cabalgar juntos en la batalla definitiva de Copenhague en apenas 1 mes.

CARRERA

T2, esta vez más eficiente y ¡a correr!
Pues sí que me he apretado en la bici, sí…
Salgo bastante tieso de la transición y además el 1er kilómetro y pico es ligeramente para arriba, y “la caló”, nena, que no veas como aprieta ya a estas alturas. Me cuesta mantener el ritmo por debajo de 5’/km, mientras pido que me empapen con una manguera para refrigerar mi cuerpo que no lleva ni 10 minutos corriendo y ya arde.
Me despierta del letargo y sopor veraniego Iván, que me adelanta tocándome el culete mientras se ríe. Iván está haciendo el HALF y será mi compañero de fatigas Ironman una vez más en Copenhague, 3er Ironman que acometeremos juntos.
Trato de seguir el ritmo de Iván, no lo consigo pero al menos me sirve para espabilar un poco en la larga bajada que nos trae de vuelta al pueblo de Riaza. Está chulo el recorrido a pie también, algo solitaria la 1ª parte, más acogedora después, atravesando el casco urbano y corriendo por el agradable césped del enorme Parque del Rasero, donde se encuentra la T2 y la Meta.
Veo a Nacho Regidor y Susana, compis CTLR, que han venido a animar a un familiar y de paso a los integrantes del Triatlón Las Rozas que allí competimos.

Al término de la 1ª vuelta una juez me lía con extrañas indicaciones en plan:
“Izquierda 1ª vuelta ras, ojo se cierra…”
O más bien era algo como:
“Izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás…1,2,3…”
Yo no sé si bailar la Yenka o qué hacer…total que me tropiezo con un cartelón y me voy al suelo…
El público allí presente me aclama…
Ya te vale Fonseca, te has cubierto de gloria, no tenías otro sitio para “fostiarte” que en plena zona de meta, donde más gente hay. Zorionak, txapeldun.
Me incorporo torpemente, me limpio de arena y briznas de hierba, miro a la juez con algo de rabia, sacudo la cabeza con resignación y tiro para adelante, qué remedio.
Paso por el centro de Riaza, el calor ya aprieta pero bien, con el sol reflejando en los adoquines, que devuelven fuego.
2ª vuelta y tocará sufrir, además se me está formando una ampolla en el pie derecho que termina por estallar y ponerme la zapatilla perdida de sangre.
Paro a evaluar daños un momento, el dedo gordo pinta mal pero sobreviviré los 4kms que me quedan, justo ahí me adelanta Javi Fuentes…pues nada, ya estoy último en el ranking CTLR masculino de hoy (más Bea, que también va por delante).
Enfilo de nuevo el largo tramo de bajada y parece que recupero algo de fuerzas, el último gel que me he enchufado parece que empieza a hacer efecto, subo el ritmo en los 2 kilómetros finales y voy recogiendo algún cadáver que otro, motiva acabar con buenas sensaciones y aprovecho para exprimirme un poquito más.

Entro en meta en 2h28, puesto 141 de más de 300, el 30 de más de 100 en V1M (un tercio de los participantes éramos por tanto “viejóvenes”).

Empiezo a acostumbrarme a quedar en la 1ª mitad de la tabla, cosa que no siempre sucedía y voy mejorando mis parciales en bici, donde tradicionalmente pincho y quedo muy retrasado. Esta vez, pese a ser un circuito claramente desfavorable, he vuelto a quedar también en la 1ª mitad en bici, aunque la carrera a pie no ha sido tan buena.
Ese es, a día de hoy, mi nivel: MITAD DE TABLA. Pues bueno, pues vale, se acepta y se ASUME, seguiremos trabajando para mejorarlo poco a poco, partido a partido.
Buenas cervezas post-meta departiendo relajadamente con compañeros, amigos y rivales y vuelta a casa con cara de satisfacción, me ha gustado mucho este triatlón de Riaza, VOLVEREMOS.


domingo, 9 de julio de 2017

HALF NORTHWEST TRIMAN AS PONTES

De vez en cuando te quedas con alguna frase que alguien suelta y que te deja más o menos marcado. No me refiero a grandes citas de personajes históricos, frases de Paulo Coelho vistas en Facebook o las que encuentras en azucarillos y galletas de la suerte. Son frases normales dichas por gente normal, en un determinado contexto y que, de repente, activan cierto resorte en tu cerebro, te quedas con la copla y acabas dándole vueltas durante horas, días y quizá meses.


En este 2017 el lema que guía mi temporada es:
“Hay que aprender a asumir cada resultado y disfrutar de cada competición”.
Parece una obviedad, incluso la segunda parte de la frasecita puede sonar a tópico, pero para mí la clave está en la primera parte, asumir los resultados, y estuve dándole vueltas varios días desde que se lo escuché al gran Ako Pavía.
Asumir los resultados.
Comentábamos Ako y yo en la radio, pero “off-the-record”, allá por el mes de abril, nuestros respectivos infortunios en el primer triatlón de la temporada, yo con mi retirada en Peñíscola y él sufriendo de mala manera en el Challenge Mogán.
Y soltó la frase…
Andaba yo quejándome con el clásico “Jo, si no hubiera olvidado los calcetines hubiera corrido la media maratón en…”
Hay que asumir cada resultado.
Y de repente me di cuenta de que en realidad ya lo había hecho. Desde el momento en el que salí del agua en Peñíscola y vi que no había calcetines en mi caja de boxes supe que no iba a terminar ese triatlón. La bici la salvaba sin los dichosos calcetines, la carrera a pie no. Y en el fondo lo asumí, salí a correr sabiendo de antemano que no duraba ni 5 kilómetros, que me iba a desollar los pies…duré 4 kilómetros. Me di la vuelta y asumí que mi carrera terminaba allí. No era el fin del mundo.
El resto de la temporada me he dedicado a ASUMIR, a aceptar lo que me ha sucedido en cada carrera sin hacer un drama de ello.
En Pamplona no nadé bien, tampoco en Ecotrimad, donde además me tocó “asumir” la climatología, y en ambas pruebas fui asumiendo lo que venía sin más, tratando de disfrutar y aprender de cada momento.
En el DO del Villa de Madrid asumí que debía esforzarme más nadando, y lo hice, me esforcé y nadé como debo nadar. El esfuerzo percibido entre nadar bien y nadar mal resulta que es el mismo o incluso menor cuando nado como debo hacerlo, así que miel sobre hojuelas.
Año de “asunciones” por tanto.
Viajé a As Pontes con la idea de luchar por bajar de 5 horas en la prueba…y acabé luchando por simplemente mantenerme en pie y terminar la prueba…
¿Y sabes qué? Lo asumí con gusto, dignidad y sosiego.
Ya me avisó Manu Pascual, cenando juntos un par de días antes de la prueba, que el Northwest Triman no era, ni mucho menos, una prueba fácil a su entender, y que conociéndome veía difícil que pudiera bajar de esas 5 horas. Manu había hecho la distancia Ironman sobre el mismo circuito el año anterior y repetía éste con idea de destrozar el crono.
“Ya está el Manu tirándose el pegote de que su Ironman es super-mega-oseatelojurodeverdad- difícil-quetecagas para darle más valor a su resultado”, pensé, iluso de mí.
Y resulta que no, que tenía razón el muy…
Pero bueno, a lo que vamos, a lo que fuimos es a disfrutar de un triatlón, este Northwest Triman, que tenía una pintaza a priori brutal.
Viajecito de 600kms en soledad, mi “Santa” dice esta vez que “nanay”, hasta Doniños, Ferrol, a menos de 30min de As Pontes. En Doniños tiene casa la abuela de mi mujer y de Isma, mi “primo-amigo-compañero-del-AtSS”, que también participa, junto con Iván Mtnez.
Toca por tanto lucir la equipación del Atlético San Sebastián, quizá de las últimas ocasiones en que lo haga, ya comuniqué a Isma, que además es el delegado de la sección de triatlón del Atlético, que el año que viene dejaré el club para ser 100% del CTLR.
El día anterior a la prueba hay que dejar las bicis, el entorno del lago de As Pontes es sencillamente espectacular, este tri verdaderamente promete. La charla técnica con los Organizadores incidiendo especialmente en el tema del NO DRAFTING me hace pensar que si cumplen lo que prometen será una cita obligada y recurrente en el futuro.
Así que…VAMOS CON ELLO:

AGUA

El día empieza MAL. Inflando las ruedas ya en boxes me cargo el obús de la rueda delantera y toca cambiar de cámara deprisa y corriendo. Tengo tiempo de sobra, pero a pesar de eso me cuesta el calentamiento previo en el agua, que ya NO voy a tener tiempo suficiente para ello. Lo justo para embutirme en el neopreno, mojarme los pies, mearme encima mientras sonrío al personal disimuladamente (lo hacemos todos) y poco más, enseguida corriendo para buscar mi sitio en la salida.
Me coloco en primera fila junto a Isma, la idea es salir fuerte e intentar seguirle, pero lamentablemente enseguida le pierdo entre las decenas de “sardinitas en neopreno” que me rodean.



El tema es que hay bastante niebla, visualmente el resultado es espectacular, aunque da un poco de miedo adentrarse en esas aguas, la 1ª boya se ve bien, las demás no se ven un carajo hasta que las tienes encima, toca nadar y dirigir tu cuerpo un poco por instinto.
Salir fuerte de inicio hace que apenas reciba golpes,  pero llevo una sensación rara, como de pesadez de brazos, me cuesta coger agua y me noto torpe en el recobro, definitivamente necesito calentar antes, parece que sigo dormido (la salida era a las 7.15h).
Entre dicha sensación de pesadez y la maldita niebla, también parece que las boyas están lejísimos, no creo estar desviándome mucho, pero el sector de natación se me está haciendo eterno.
Tras doblar la última boya, la larguísima “recta” hasta volver a la transición se vuelve interminable, braceo y braceo furioso, pero sigo en el mismo sitio...
Finalmente llego a la T1 y un vistazo al Garmin me confirma el desastre: 36 minutazos.
WHAT?
Casi 2300m…
WHAT?
Me sale un ritmo de 1:36/100, que está de lujo, pero claro, 400m más…
Luego resulta que A TODOS nos salió un “porrón” de metros, parece que las boyas se movieron la noche anterior y…en fin, lo de siempre, es igual para todos, eso sí, y toca nuevamente ASUMIRLO.

Llego a boxes y la bici de Isma…ya no está, obvio.
Fonseca, a lo tuyo, venga.

BICI

Mucho frío en los 1os kilómetros, pero mucho frío. Las piernas totalmente entumecidas y me cuesta horrores coger ritmo.
Nuevamente lo que me dijo Manu se cumple, de llano, llano, nada. De primeras un “mini-puerto” de 3kms que te dispara las pulsaciones y luego un larguísimo tramo ondulante que pica ligeramente para arriba. Son unos 15-16 kilómetros así hasta el punto de giro y vuelta, donde la cosa promete porque tocará VOLAR.
Voy cogiendo ritmo y tras superar el puertecillo me dispongo a disfrutar sobre la cabra. Muchísimo espacio entre competidores, ME GUSTA, casi no tengo que mirar hacia adelante, cabeza abajo y… ¡¡A DARLO TODO!!

No sopla apenas viento y la impresión que tengo es de ir volando bajito, ya totalmente adaptado a mi nueva y más eficiente posición aero. Según va cogiendo el cuerpo temperatura voy apretando las bielas con más fuerza. Me cruzo con Isma, me saca un buen trozo, lástima, pero yo he de seguir concentrado en mi carrera. Me cruzo también con Iván, va por detrás, y calculo a ojo unos 7 u 8 minutos que han de ser suficientes al final del día…no se le ocurrirá ganarme en su debut en media distancia, no me fastidies…
Total, que me pego un bicicletón en menos de 2h50 minutos y con tremenda pena suelto la bici de nuevo en la transición, de buena gana hubiera estado otra horita, al menos, dándole caña al tema. He disfrutado muchísimo, no ha habido ABSOLUTAMENTE NADA de drafting, el circuito, sin ser especialmente bonito, tiene su miga, a la vez que te invita a empujar sin parar.


Muy chula la bici de este NW Triman.

CARRERA


Toca correr, y de inicio tenemos el tramo de enlace hasta el circuito en sí, lo que viene siendo un rampón infernal de más de 1 kilómetro que te deja frito nada más empezar.
Sobrevivo al infierno y voy tratando de pillar nuevamente ritmo mientras mi corazón trata de estabilizarse.
Me sorprende llegar a la altura de un cartel que indica KM.2 cuando mi Garmin ya contabiliza TRES…no puede ser que hayan calculado tan mal, ¿no?
Me deja un poco “moscatel” el tema, pero trato de olvidarme y sigo centrado en lo mío, que es correr.
4:40s – 4:50s por kilómetro, de momento no me sale nada mejor de las piernas, pero me digo que no está nada mal y que ya quisiera yo bajar de 1h45 al final del sector…
JA, JA, ¡iluso!
Resulta que el circuito es un tramposo rompepiernas, un poquito para abajo, un poquito para arriba, un poquito para abajo, tira para arriba otra vez…que te va robando, ladrón, la energía poco a poco, y cuando te quieres dar cuenta...

Cuando te quieres dar cuenta vas frito-refrito, y de eso me percaté en el kilómetro 11, según la Organización, 12 y pico según mi Garmin, justo cuando se iniciaba la segunda vuelta…
¡WAIT! Espera, algo no cuadra, si tengo que dar otra vuelta entera al circuito...restándole el tramo de enlace…¡¡oye que nos van a salir casi 23 KILÓMETROS!!
Lo achaco todo al cansancio, tu cabeza no rige Dani, no puede ser, no serán tan…



Entre las dudas y el cabreo por el “alargue” del circuito y el cansancio acumulado ya a estas alturas el ritmo se me empieza a ir al carajo, me voy por encima de 5:30s y no esto ya no hay manera de levantarlo.
Y tú querías bajar de 5h…¿eh, Fonseca?
NI DE COÑA YA.
Horrorosa segunda vuelta ya en el que mi máxima obsesión es no caminar, cosa que a duras penas consigo.
Me cruzo con Isma, que va bien y ya termina en breve, y con Iván, que “afortunadamente” (le deseo lo mejor, pero hoy por Dios que no me pase…) va igual de frito que yo.
Voy al límite ya y para más inri al llegar al final del dichoso circuito mis sospechas quedan finalmente confirmadas…llevo 21 kilómetros y aún me queda TOOOODOOOO el tramo de enlace desde el pueblo hasta la meta, ya en el lago.
Estupendo, casi 2 kilómetros “de clavo”, NO ME JODAS.
No sé si es el cabreo y esto iba a suceder de todas formas, pero es empezar la bajada a meta y me flojean las piernas “a lo Brownlee”, empiezo a dar tumbos de lado a lado, me cuesta coordinar los pasos…hostias tú que no llego…
Lamentable tramo final en el que encima un capullo que llevo por detrás quiere esprintarme faltando 100 metros, loscojonesmevasaesprintarguapo.
Último calentón rabioso para no ceder ante el capullo, faltaría más.
Hay dos "líneas de meta" en este triatlón:
La 1a la marca un arco naranja, ahí se acaba realmente la prueba.
El tramo desde el arco naranja hasta el arco "final", con el cronómetro oficial, es el "pasillo de los campeones", para poder entrar con tu familia y/o amigos, pero SOLO EN ESE TRAMO.
No tengo fuerzas para postureos, hasta el arco naranja me dejo lo poco que me queda, luego bastante tengo con mantenerme de pie, me dejo ir de forma lastimosa, caminando ya y tratando simplemente de no irme al suelo. 

5h36 nada menos, más de 2h la media maratón DE 23 KILÓMETROS, cagonlamarsalada.
Me recibe el meta el padre de esta criatura Northwest Triman, y me pregunta que qué tal…
Pues mira chato, a pesar de que lo de los 23 kilómetros de media maratón me ha parecido una broma de mal gusto…TIENES UN TRIATLÓN GUAPÍSIMO, enhorabuena y ojalá esté mucho tiempo en el calendario, cabrones. (Esto último no se lo dije).

Repetiremos seguro. Un tri muy duro, muy, muy guapo.

lunes, 19 de junio de 2017

TRIATLÓN VILLA DE MADRID 2017: CAMPEONATO DE MADRID DISTANCIA OLÍMPICA

Tras mi desastrosa natación en el Ecotrimad sprint recibo la correspondiente “bronca” de Maribel. Entrecomillo lo de bronca porque obviamente no es que se pusiera a chillar, de hecho suele utilizar un tono muy calmado de voz, pero sí dejó caer que mi rendimiento en competición poco tenía que ver con lo que ella veía en los entrenamientos.

Tienes que aprender a competir, Dani, y eso sólo se consigue compitiendo, comenta Maribel.
Decidimos que es necesario que me inscriba a toda aquella prueba que tenga una natación más o menos larga en la que pueda exigirme al máximo y rendir lo que estoy capacitado para rendir. Lo siguiente en el calendario es el triatlón Villa de Madrid, el fin de semana del 17 y 18 de junio. Cuenta con una distancia half, pero es el domingo y a mí me viene mejor el sábado, además compito también al fin de semana siguiente, en el triatlón distancia half Ironman de As Pontes, en La Coruña. Dos halfs en fines de semana consecutivos es mucha tela, así que elijo tomar parte en el triatlón distancia olímpica (con drafting) del sábado, que además es Campeonato de Madrid de la distancia, así que también viene bien al CTLR mi participación y toca por tanto lucir sus colores.
De hecho Maribel insinúa que si quiero no me lleve ni la bici, que nade y punto, pero bueno, ya que me voy a gastar unos eurines en principio mi intención es completarlo entero.
Con temperaturas que rondan o incluso superan los 40 grados ese fin de semana, el tema se presenta duro, consecuentemente la natación será sin neopreno. Ando a vueltas la semana previa decidiendo si nado con el 2 piezas del CTLR o si decido no ponerme el top y nadar a “pecho descubierto”, para luego ponérmelo en la T1, pero los simulacros previos de esta última opción resultan desastrosos, con el cuerpo mojado la prenda se me enreda y puedo llegar a perder mucho tiempo, malgastando todo lo ganado en la natación. La opción de nadar con el top puesto tampoco me emociona, se me acaba subiendo hasta las axilas y además los bolsillos y pliegues se acaban llenando de agua, ofreciendo más resistencia al avance.
Al final me prestan un mono de una sola pieza, luciré GARCIA NIETO como denominación en este tri. El traje me queda…digamos que algo justo. Alberto el Presi jura que es mi talla, pero ya te digo yo que no lo es, Amaya acaba pegando tirones a la tela por la zona de las axilas para tratar de darlo de sí un poco y facilitar mi respiración…en fin, las fotos a continuación hablan por sí solas.
Por una vez en mi vida llego con tiempo, no hago mucho el idiota y tengo TOOOODOOOO el tiempo del mundo para calentar. La prueba es a las 8 de la mañana y necesito despejar este adormilado corpachón mío. Me tiro a calentar sobre las 7:30am, el agua del lago de la Casa de Campo está para echarle unos fideos, muy caliente e incluso desagradable…arrrrgh…
10 minutos de nado variado, más que suficiente como calentamiento, me noto ágil y “cogiendo” bien el agua, así que para afuera y a esperar que den la salida junto al resto de compis de CTLR.

Nuevamente nutrida representación en ambos sexos, con varios debutantes en la distancia (Ile, Sandra y no sé si alguno más), fotos de rigor y…
¡AL LÍO!
AGUA
Mi estrategia hoy es sencilla, a tope hasta la barca (unos 300m) y luego a sobrevivir como sea. Me coloco en el lado izquierdo del pantalán y con el bocinazo me lanzo al agua y empiezo a bracear y patear furioso. Salgo a ritmo de una serie de 100m, a tope, tope, y bastante antes de llegar a la 1ª boya ya he dado caza a los de gorro amarillo que han salido 2 minutos antes, y no veo que me rebase ningún gorro blanco (los de mi salida). Breve vistazo atrás y confirmo mis sospechas:
Voy primero de mi tanda.
Luego irremediablemente tengo que aflojar, me es imposible mantener este ritmo los 750m de los que consta cada una de las 2 vueltas que hay que dar. Recupero el resuello y trato de pegarme a los, ahora sí, gorros blancos que empiezan a rebasarme, pero ya mediada esta primera vuelta. Sé que estoy nadando bien, así que no me relajo y sigo apretando.
Llegada al pantalán, hay que subirse en la plataforma y volver a lanzarse al agua. Oigo los gritos de las chicas del CTLR animándome (VAMOSSSS DANIIIII…), devuelvo los ánimos saludando torpemente con la mano hacia donde creo escuchar sus voces. Ellas salen 40 minutos más tarde, así que les da tiempo a ver nuestro parcial acuático.
Vistazo al crono, 13 minutos, joer pues mal, pero me da que la natación está saliendo larga. Vistazo breve al lago antes de tirarme y veo muchos gorros blancos y amarillos aún por llegar. El tiempo es malo, pero la posición es buena, hay que seguir empujando Dani.
Se trata ahora de resistir el ritmo todo lo que pueda, el flujo de gorros blancos rebasándome ahora es más evidente, pero saliendo tan fuerte me he ahorrado un montón de pelea y, desde luego, ha merecido la pena.
Última boya y aquí me vacío hasta el final, tanto que me cuesta incorporarme a la dichosa plataforma.
Paso por las duchas y las compis del CTLR de nuevo animan a mi paso, ya colocaditas en su cámara de llamadas, algo me dice Matete que no entiendo porque me pitan los oídos del esfuerzo.
BICI
Torpe T1 con algún problema para recoger los geles y ponerlos bajo la pernera del tritraje. Me incorporo solo al circuito y no veo a nadie, ni por delante ni por detrás. Voy cogiendo ritmo en la subida hacia Somosaguas y rebaso a algún competidor. Un minigrupo me rebasa pero no logro engancharme en estos 5 kms iniciales en constante subida.
Conozco el circuito de mi participación en 2014 y sé que aún no llega terreno favorable para mí, así que soy paciente.
Justo cuando empieza la zona de llano y descenso me pasan otros 2 competidores y estos ya sí que no me van a soltar, me pego a ellos, recupero algo el aliento y luego nos ponemos a tirar los 3 alternativamente. Y así llegamos a la (maldita) subida de Garabitas, donde por supuesto me sueltan. Justo entonces me rebasa un grupo bastante grande comandado por Moyano y Alberto el Presi. Alberto me dice que me enganche, ya me gustaría, pero me vais a reventar…
Lo intento pero no hay manera…Fonseca tú a lo tuyo. Tomo como referencia a un tipo de rojo que veo que poco a poco también se va descolgando del mega-grupo y me marco como objetivo darle alcance antes de que acabe la primera vuelta, cosa que logro.



Nueva subida a Somosaguas y soy yo el que deja al tipo de rojo atrás, mientras otro numeroso grupo hace lo propio conmigo. En este grupo el que tira es Antonio Almodóvar, que de concentrado que va ni saluda, el tío borde.
Yo sigo sin querer cebarme, espero a que acabe la subida pacientemente y, sin dejar de estrujar las bielas, espero a ser alcanzado por alguien, cosa que sucede de inmediato. Un grupito de 7-8 integrantes me da caza y me pego a ellos como una lapa.
Pasamos a Susi en la bajada pre-Garabitas, la doy una voz. Aguanto hasta Garabitas, donde una vez me sueltan, incluso Susi me rebasa a mitad de subida, ya podrás, prueba a subir con una mochila extra de 40 kilos, guapa…
La tomo como referencia y me lanzo a por ella en el curveo y bajada que nos lleva de vuelta al Lago. Finalmente la doy caza poco antes de llegar al Lago, nos despedimos, ella tiene otra vuelta y yo acabo ya mi sector ciclista.
CARRERA
Transición rápida, esta vez sí, y ya estoy corriendo bajo un calor sofocante, no son ni las 10 de la mañana y debemos estar por los 35 grados…
Llevo el corazón “disparao” al principio, pero el ritmo es bueno. El recorrido es algo distinto a otra veces, más ratonero, muchas idas y vueltas con algún tramo por caminos de tierra con mucho surco y raíces que te obligan a tener cuidado de dónde metes el pie.
Al terminar la 1ª vuelta veo a Maribel gritándome no sé qué de que cambie algo en la zancada, que haga algo distinto, y trato de hacerla caso. Junto a ella están Moyano y Alberto, el Presi, han debido retirarse.
Voy cruzándome con los compis del CTLR y tomando referencias de los que pueden echarme el guante. Por delante ya no voy a pillar a nadie, teniendo en cuenta que quien me precede es Almodóvar, que no corre, vuela. Por detrás tengo a Patxi, al que he conocido hoy, que me está comiendo el terreno, y a César Puig, que además es de mi grupo de edad y que corre bastante más que yo. Patxi puede llegar a cogerme, pero tengo dudas de su grupo de edad, si es más joven ha salido 2 minutos antes y significa que le he pasado en el agua, lo que me deja cierto margen incluso adelantándome. César yo creo que no me va a pillar…pero bueno, no hay que relajarse.


En la segunda vuelta ya voy frito, aunque intento que el ritmo no decaiga demasiado, me saluda Iñigo que va en bici por el lateral de una de las avenidas y se “ríe” de mi paso de tortuga, seguramente razón no le falta.
Soy devorado por Patxi a falta de unos 2 kilómetros para meta, y me "cagontoloquesemenea, cachislamar". Luego descubriré que efectivamente es más joven que yo y que por lo tanto he quedado yo por delante, dado que salió 2 minutos antes.
Voy descontando kilómetros y en los 2 últimos trato de subir el ritmo, sin mucha alegría extra, la verdad, pero vamos a ver cuántos cadáveres recojo en este tramo final…alguno cae.
Entro en meta en 2h35, bajando 17 minutos largos mi anterior marca en este escenario. 


Puesto 140/340 (MASC), 37/108 (V1M), y un honroso 5to puesto dentro del CTLR, solo superado por animalitos como Javi Otero, Emilio, Antonio y Loren. En el 1er tercio de la clasificación, en cualquier caso. Tendría que analizarlo más detenidamente, pero a nivel de resultado general puede que sea mi mejor triatlón hasta la fecha.


¿Sabes qué quiere decir esto? ¿Sabes qué quiere decir? Pues que no sé PARA QUÉ COÑO me dedico a hacer larga distancia cuando se me da mejor la corta…
En fin, algún día tendré que hacerme mirar esto último.
Fin de fiesta con buenas cervezas y multitud de medallas para el club en este campeonato regional.


Buen sabor de boca me deja este triatlón Villa de Madrid, vamos entonándonos en esta extraña temporada y lo mismo le da por acabar bien, seguiremos trabajando para que así suceda.

sábado, 10 de junio de 2017

ECOTRIMAD SPRINT 2017: CAMPEONATO DE MADRID


Dice la amiga Patri Madrigal que siempre me acontecen sucesos inexplicables en los triatlones…

“Lo que no te pase a ti, Fonseca…”, suele dejar caer.

Pues bien, lo que nos ocurrió, a mí y a otros más de 300 triatletas en el pasado Ecotrimad, distancia sprint, pasará a los anales de la historia como el primer triatlón en el que se prohibió el uso del neopreno en el segmento de natación y, sin embargo, debió haber sido obligatorio tanto en la bici como en la carrera a pie.

La “chupa” de agua y granizo que nos cayó, totalmente a traición en un día caluroso, fue de escándalo, lo nunca visto. Yo desde luego no había vivido nada parecido ni de lejos. Sí, en algún triatlón me ha llovido. En una cicloturista, los 10.000 del Soplao de 2015, hice lo mismo más de 70-80 kilómetros bajo la lluvia. Pero una cosa es llover y otra muy distinta lo del pasado domingo.

Increíble, salvaje, BRUTAL.

Todo lo que cuente es poco.

Dicen que Ecotrimad es una prueba gafada, si no graniza hace un calor de mil demonios o, como el año pasado, no se puede nadar por estar el agua a 10 grados. Da igual que lo hagan en mayo o en junio, siempre pasa algo. Yo lo siento por los organizadores, a los cuales conozco y me consta que le ponen toda la pasión y el cariño del mundo, pero algo de mal fario tienen, pobres.

Elegí buen día para estrenar la equipación del CTLR. Ya conté en un post anterior que este año pertenezco a dos clubes a la vez, el AtléticoSS y el Club Triatlón Las Rozas. Con los primeros tengo sacada la licencia y con los segundos entreno. Aclaradas las motivaciones que me han llevado a tener semejante lío de clubes con los responsables de ambas entidades, buenos amigos ambos, me siento suficientemente libre de decidir cuándo vestir de una u otra guisa.

En Ecotrimad, siendo campeonato de Madrid de la distancia sprint, la cosa estaba clara, tocaba estrenar el 2 piezas del CTLR, ropa de un club de MADRIZ para un campeonato de MADRIZ.

Mucho jijijaja en los momentos previos a la prueba con los más de, yo qué sé, 30 ó 40 compis del club entre categorías senior, junior y cadete que nos presentamos en Buitrago del Lozoya. Nada más llegar 1º sorpresa, neopreno prohibido, hace bastante calor pese a estar el día nublado, y el agua supera la temperatura permitida para los 750m de natación de la distancia sprint.

Si te digo la verdad mejor, me quito un peso de encima. Andaba con dudas sobre dónde deshacerme del neopreno en la larguísima y dura T1 (700m cuesta arriba con un desnivel importante). Me lo quito nada más salir del agua, me lo quito a mitad de la cuesta, me lo quito al final…

A tomar por saco, un problema menos, no hay neopreno para nadie (bueno, los mayores de 50 pueden ponérselo siempre que quieran, se lo permite el reglamento).

Como siempre me distraigo haciendo el tonto con los compañeros y no me da tiempo a calentar en el agua. Maribel, la “jefa” me mira con esa mirada de “no-tienes-remedio-chato”.

Bueno, pues calienta con gomas.

No tengo gomas, Maribel.

Pues Dios te ampare, majo.

 A ver, no es algo que me preocupe, no era ni prueba objetivo ni me estoy jugando podio alguno, pero es verdad que tengo que empezar a coger cierta rutina de concentración pre-competición, que siempre me pasa lo mismo, tío.

AGUA

La salida es desde dentro del agua (NO ME GUSTA), me cuesta ponerme en marcha desde parado y me dispara el estrés. No obstante no salgo demasiado mal y enseguida consigo hacerme con mi sitio y no pelearme demasiado.

Primera boya con algo de lío, nada grave, y larga recta hasta la 2da y 3ª boyas. Mi obsesión aquí es no desviarme a derechas, as usual, y voy levantando la cabeza recurrentemente para corregir mi posición, en su caso.

Al llegar a la 3ª boya, que marca el giro de 180 grados que hay que quedar para enfilar ya el tramo final descubro a Moyano “padre” nadando a mi lado (hay también un Moyano “hijo”, obvio), de hecho nos enredamos un poco. Me lo quito de encima con algo de auto-cabreo, y es que Moyano nada, vamos a decir, suficientemente PEOR que yo. No debería estar nadando a mi lado. Eso puede ser porque él haya hecho una buena natación o yo la esté haciendo mala.

Espera que miro el reloj…

Vale, 12 minutos y pico y aún no has llegado, Fonseca. LA ESTÁS CAGANDO, una vez más.

JOOOOOODERRRRRR…PERO POR QUEEEEEEEÉ??

Alcanzo el pantalán en 13 minutos largos (FATAL, pese a no llevar neopreno, se me ha ido más de 1 minuto, tal vez 2).


Moyano me pasa a mitad de T1, justo después Almodóvar, otro que no debería estar tan pegado a mí.

Infernal transición, 700 metros con unas rampas muy serias, según el Garmin salvé 50m en dicha distancia, más de un 7% de desnivel medio, que ya está bien.

Llego muerto a la bici, con el corazón en la boca, hago un cambio de aparejos desastroso y ya estoy dando pedales…

BICI

Circuito a 2 vueltas, “exigente, con múltiples repechos”, según promete la Organización. En lo de exigente no mienten, en lo de los repechos sí. Básicamente porque hay UN ÚNICO REPECHO, que viene a durar 5kms. Son 5 kilómetros sin parar de subir y otros tantos de bajada.

Es decir que el circuito se adapta a mis características como ciclista lo que viene siendo nada. Enseguida me empieza a pasar en la primera subida hasta mi abuela montada en bicicleta, no soy capaz de seguir una sola rueda:

Me pego a éste…me suelta, pues a este otro…me suelta…¿tal vez éste otro?...pues tampoco. Terminando la subida empieza a llover levemente, en principio parece el típico chirimiri, pero pronto va aumentando de intensidad, la lluvia empieza a picar en los brazos. Debido a la lluvia no puedo emplearme a fondo en la bajada, una lástima, pero no voy a arriesgar a caerme por ganar unos segundillos.

En el giro para iniciar la segunda vuelta me fijo en un grandullón del triatlón Atleti, SAZ, según reza su equipación. Bromeo con él sobre nuestra configuración corporal perfecta para la escalada, se ríe y le animo a afrontar juntos los 5kms de subida. Vamos a relevos junto con un tercero, que se une a la fiesta. Pronto la lluvia torna en granizo, y pronto pasaremos de ver algo a no ver ABSOLUTAMENTE NADA.

La cosa se va complicando cada vez más, pero bueno, estamos en plena subida y en este tramo no se asume demasiado riesgo, pero en cuanto giremos…

Llegamos al punto de giro y para empezar al presionar las manetas mi bici dice que nanay, que ella sigue recto. Tengo que abrirme para no atropellar a un voluntario y pierdo el contacto con mis “compañeros de fuga”. Consigo no caerme y cazo a Alba, compañera del CTLR. Alcanzo de nuevo a SAZ, el gigante del triatleti, y me cobijo como puedo detrás suyo.

La granizada a estas alturas es ya espectacular, la carretera es un puro río, afortunadamente es una larga recta con apenas dos curvas ya casi al final. Simplemente hay que tratar de mantener la bici recta y tocar el freno con sumo cuidado.


Me cruzo con muchas de las chicas, que están en plena subida de su 2da vuelta, a duras penas consigo distinguir a Bea Bernáldez, Sara Gozalo, Isa, Marine…qué campeonas, alguna va incluso sonriendo, yo la verdad es que no le veo la gracia por ningún lado. La tromba de granizo y agua no afloja, cada vez va a peor, pero aquí nadie se baja de la bici, oigo a Alba gritar y quejarse detrás de mí, que duele el granizo, dice. Ya te digo que duele.

Último kilómetro y mi obsesión es no hacer ningún movimiento raro con la bici y hacer caer a Alba, que viene a cierta distancia por detrás. En los metros finales atravesamos una pequeña vaguada que hace llegar el agua hasta caso el eje de la rueda, me quedo frenado y Alba justo me pasa.

De la tensión y el estrés olvido quitarme las zapatillas y casi me caigo al suelo al desmontar…

Madre mía, ¡ha sido una pasada! No he pasado más miedo en mi vida sobre la bici, y al mismo tiempo creo que ha sido lo más acojonante y “adrenalínico” (no creo que exista esta palabra) que he hecho nunca.

Sigue granizando y desde luego la carrera a pie promete…

 CARRERA

Nada más abandonar el campo de fútbol de hierba artificial que nos servía de boxes había que pisar sí o sí o enorme charco, me dio bastante “asquito” hacerlo. De haber sabido lo que me esperaba poco después no me hubiera andado con tantos remilgos…

Tras abandonar el colegio Gredos nos adentrábamos en lo que viene siendo puro campo, y lo que antes fueron caminos de tierra ahora eran simplemente enormes balsas de agua, torrentes y ríos de agua sobre los que intentar correr. Nuevamente dejo los remilgos a un lado y me propongo disfrutar como un niño pequeño pisando charcos.

La carrera es un sube y baja constante, sin saber por dónde pisas, con el agua por los tobillos mínimo, cuando no más arriba. Al cruzar por debajo de un puente nos recibe un charco gigante en el que meto hasta casi la rodilla, yo, imaginad hasta donde le llega al chico que va delante y que no llega a 1.70m de altura. Exacto, hasta ahí…


Voy cruzándome con compañeros del CTLR, todos con agua y barro hasta en las orejas,  con caras de sufrimiento, asco y esfuerzo que reflejan la épica de una prueba brutal.

Yo me lo estoy pasando de miedo, voy corriendo a tope y disfrutando como un enano. Paso a Alba a mitad de sector, me había cogido cierta ventaja tras mi desastrosa T2.

A falta de poco más de 1km para la meta ya sé que todo es cuesta abajo y aprieto a muerte, importándome poco dónde y cómo piso, ¡soy una apisonadora de charcos!

Maribel me anima en los metros finales, pobre, vaya chupa de agua se ha comido también ella:

“¡¡¡Vamos Dani, vamos, vamos, vamos, terminamos fuerte, vaya triatlón épico que os estáis marcando, éste vale doble!!”.


Qué razón tiene Maribel, hace 30 minutos estaba dudando si retirarme en medio del caos de agua y hielo del segmento ciclista y ahora mismo no quepo en mi de felicidad y satisfacción. Hemos sobrevivido a una situación absolutamente salvaje, debemos estar todos bien orgullosos, incluso los que hayan optado por retirarse (que habrán sido muy poquitos, ya te lo digo yo). Posiblemente lo más lógico hubiera sido parar la prueba y/o abandonar, pero que va, a voluntad, tesón y COJONES no nos gana nadie.

Envidia sana cuando un montón de compañeros del CTLR suben a recoger sus medallas, el club ha arrasado en (casi) todas las categorías, qué nivel tienen, madre de Dios.


Lo que era un triatlón sprint al que me apunté casi de rebote como puro relleno en mi calendario, sin más intención que sumar otro integrante más del CTLR al Campeonato de Madrid, se ha convertido en una prueba inolvidable por muchos motivos. Difícil borrar ya de mi memoria ese domingo 4 de junio, cuando conseguí salir vivo de un Buitrago de Lozoya convertido en el Armagedón, el lugar donde se citaron las fuerzas del bien y mal para una cruenta batalla en lo que a meteorología se refiere.

Salí victorioso, pese a no subir al podio, ese día ganamos todos.

Moló bastante.

sábado, 20 de mayo de 2017

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE MEDIA DISTANCIA: HALF TRIATHLON PAMPLONA


Venga, vamos a recuperar este abandonado blog mío, más de 6 meses sin publicar nada, ya me vale la vaguería…

Ya estamos en mayo, con la temporada de triatlón en plena ebullición, y Fonseca parece que no había hecho nada hasta ahora, pero nada más lejos de la realidad.

Echando la vista atrás este año ya me he metido para el cuerpo todo un durísimo (otra vez) Campeonato de España de duatlón Media Distancia en Orihuela, del que espero sacar tiempo para completar unas pocas líneas y compartir cómo me fue. También consumé el cada vez más habitual fracaso + retirada de cada campaña, esta vez en el half de Peñíscola, del que también escribiré algo, sin echarle mucha pasión, eso sí.

Pero lo que toca es hablar del Half de Pamplona, elegido además este año como sede del Campeonato de España de triatlón Media Distancia.

Como dice Alberto, el “Presi” del triatlón Las Rozas, unos eligen competir en “bolos” poco concurridos para intentar rascar un buen resultado y/o podio, mientras otros nos apuntamos a todo aquello que sea “Campeonato de Algo”, donde acuden los mejores, aunque ello signifique que, en mi caso, me vea relegado a posiciones retrasadas en la clasificación. Me da igual, me emociona, me llena y me hace intentar ser mejor triatleta saber que estoy rodeado de auténticos fieras del triatlón. Ahora mismo prefiero ser cola de león a cabeza de ratón…

Hablando del triatlón Las Rozas es preciso comentar que este año es “mi otro club”. Me explico: A final de la temporada pasada decidí que estaba harto de entrenar solo. Es cierto que entrenar larga distancia implica mucho entreno en solitario, pero todo, todo, todo…pues no, ya me había cansado. El caso es que quedé bastante contento con el “método Maribel” con el que me preparé el Ironman de Lanzarote. Maribel Blanco es la Directora Técnica del Club Triatlón Las Rozas, donde además hice un buen grupo de amigos entrenando dicho Ironman de Lanzarote.

Por otro lado seguía sintiéndome “muy vasco” y muy integrado en el Atlético San Sebastián, con la única pega de que el club y mis compañeros se encuentran a 500 kms de distancia…

Así que este año decidí montarme un modelo “híbrido”. Me saco la licencia con el AtSS y entreno con la gente del CTLR (Las Rozas), porque al final soy de Madrid y vivo en Madrid. Bueno, en realidad vivo en la provincia de Toledo, trabajo en Madrid capital y Las Rozas está suficientemente lejos de ambos sitios, pero en fin, Donosti está aún más a tomar por saco. Nunca me han gustado las cosas fáciles, ya se sabe, por algo soy del Atleti.

 De modo que llamé a Alberto, el presidente del CTLR, después del verano pasado:

“Oye Alberto, majete, qué te parece si lo hago de esta manera este año y luego ya si eso…”

A lo que me respondió afirmamente “a mí mientras que pagues las correspondientes cuotas por los entrenamientos y no des mucha guerra…”

Así que en esas estamos, comencé esta temporada sabiendo que conviviría bajo un modelo raro, pero que me permitiría no ir dando tumbos por el mundo del triatlón buscando mi sitio. Pasados unos meses tengo ya meridianamente claro dónde quiero estar el año que viene, pero eso ya es otra historia, que dará incluso para un post sobre el particular.

Nos centramos ahora en el pasado sábado, 13 de mayo.  Half Triathlon de Pamplona/Iruña. Campeonato de España “ná” menos.

Bienvenidos de nuevo al Norte, temido territorio que ya sufrí en mis carnes hace 2 años (ver correspondiente crónica).

Ya comenté entonces que me había parecido una prueba PRECIOSA y SALVAJE a la vez, creo que nunca sufrí tanto hasta entonces en el triatlón, y después pocas citas me han dejado tan hecho polvo como aquel puente de San Isidro de 2015.

Me acompañan esta vez 4 compis del AtSS y hasta 13 ó 14 del CTLR. Todos los del Atlético (bueno, menos Isma) ya conocen la prueba, no así mis compis roceños. En los días previos ya les aviso que no es un triatlón fácil, aunque las previsiones climatológicas y, sobre todo, “eólicas” son bastante halagüeñas. Quizá nos vaya a hacer demasiado calor, mira tú por dónde.

También me acompaña mi fiel legión de “supporters”, Ruth, por supuesto, pero también Iker, Xilbi, además de Goico y Nieves, que ya estuvieron conmigo hace 2 años. Goico es pamplonica y cualquier excusa es buena para visitar su tierra.

El tema de los “supporters” es algo de lo quiero hablar antes de meterme en “harina” con la crónica.
Tengo que aprender a manejar mejor los preliminares de cualquier prueba. Me distraigo por cualquier cosa, estoy pendiente de dónde está Ruth, si Iker está disfrutando o de si Goico se encuentra a gusto, que se ha hecho 500 kms sólo para estar conmigo…

Al final me acaba pillando el toro, no estoy concentrado en lo que tengo que estar concentrado y la acabo cagando. Y la culpa no es suya. Es mía y sólo mía. El día de la prueba ES MI DÍA, y desde que amanece hasta que cruzo la línea de meta TENGO QUE SER EGOÍSTA, y pensar SÓLO EN MÍ, y en lo que quiero hacer y tengo que ejecutar a continuación.

Pues no, una vez más, la salida me pilló sin calentar, sin haber sido previsor, fuera de sitio y sin posibilidad de colocarme para nadar dónde quería, que era en posiciones delanteras. Y eso me pasa por intentar ser amable y querer estar con todo el mundo. Soy gilipollas, joder.

La salida era por sistema “rolling-start”, es decir que cada uno sale cuando quiere y tu tiempo lo marca el paso de tu chip por la correspondiente alfombrilla situada a la entrada del agua. Puedes salir el último si quieres y no eso no te penaliza, más allá de que tengas que adelantar luego a un montón de gente. Este sistema permite que la gente se coloque con nadadores de nivel similar, además de espaciar la salida, lo que en teoría disminuye las posibilidades de lucha y guerra cruenta en el agua.

Había señalización para colocarse en el grupo de 25-29 (minutos), 30-34, 35-39, etc…

El mío debía ser el 30-34, para qué nos vamos a engañar. Este año estoy nadando mucho, y además mejor, así que pretendía salir con los de 25-29, así lo hablé con Isma, tenía claro que no llegaría a mantener el ritmo todo el sector, pero intentaría exigirme al máximo.

Al final, mi ya diagnosticada enfermedad del TDAT (Trastorno del Déficit de Atención en el Triatlón), me llevó a perder el tiempo inútilmente saludando a éste o aquel, dando abrazos y besitos, buscando a Ruth con la mirada a ver si me veía salir…total que cuando me quise dar cuenta ya era imposible colocarme delante, no había calentado ni probado el agua y me tocaba situarme al final del grupo de 30-34…así que…¿en cuánto nadé? EXACTO, en 34. Vaya tela.

Vamos con los detalles:

AGUA

Pues resulta que para los que sufrimos de nuestros particulares “fantasmas en el agua”, el modelo de salida “rolling-start” es todo un acierto. He leído multitud de opiniones contrarias a ello, que si no fomenta la igualdad de oportunidades, que si eso no es competir, que si la abuela fuma…pues bueno, pues vale, yo pienso otra cosa, pero respeto dichas opiniones. A mí, desde luego, me favorece este sistema, porque elimina la ansiedad por “pelea de navajeros acuáticos”, que es lo que suelen ser las salidas masivas. Cuando me toquen estas últimas me tocará joderme, pero oye en esta ocasión, fenomenal, ¿eh?

Nada de golpes, bastó un leve calentón inicial para quitarme de encima a los pocos que me rodeaban y nadé bastante tranquilo hasta la 1ª boya, donde sí hubo un poco de lío, pero nada grave.

Decidí quitarme la sensación de frío (el agua estaba BASTANTE FRÍA) a base de manotazos en el agua, y mi obsesión era no desviarme, por lo que me centré en levantar la cabeza con más frecuencia de lo habitual, lo cual era fácil, dado que apenas lo pongo en práctica…(y así me ha lucido el pelo, claro).

Puede decirse que lo conseguí, mi Garmin marcaba 1970m al final de este primer sector (frente a los 1900m “oficiales”). Pues ni tan mal, cuando habitualmente se me va a 2100m ó 2200m en este tipo de pruebas.

Al revés que en otras ocasiones nadé lento, 1’44’’/100m, cuando debería haberlo hecho en 1’35”-37”, que es lo estoy capacitado para hacer según estoy entrenando y que además he conseguido mantener en otras ocasiones, en las que por contrario nadaba más metros. Total, que al final salió lo de siempre, los 34’ “pelaos” que ha sido mi marca en los últimos 2 años, y que debía haber mejorado suficientemente. A la próxima será…

Me tomo el rampón que da inicio a la T1 con calma, y según camino me voy deshaciendo del neopreno, sin pausa pero sin prisa.



Rápido cambio de enseres en la bolsa de transición, cojo lo de la bici, suelto lo del agua, y a por mi SpeciaLime verde, la cual localizo rápidamente. Sólo en este proceso transitivo gano 2 minutos respecto a 2015, donde no fui capaz de localizar mi bici a la primera y se me fue la vida buscándola, vaya tela.

BICI

Según empujo la bici hacia la línea de montaje veo a Alberto, el “Presi” del CTLR y le pego una voz, se gira y me reconoce, sonriendo. Estoy torpe y me intento subir a la bici antes de tiempo, los jueces me corrigen y en el "subi/baja" torpón Alberto se escapa.

Ya le pillaré, pienso.

Decido salir con calma e ir cogiendo ritmo poco a poco, además los primeros kilómetros incluyen una serie de bajadas fuertes y peligrosas, veo accidentes ya en las primeras curvas y mucho olor a carbono quemado por los frenos, y es que la gente sale a lo loco, sin conocimiento ninguno. Yo no asumo riesgos innecesarios a estas alturas del sector ciclista, ya tendré tiempo de apretar las bielas en los 85kms del precioso circuito a 1 vuelta que nos tienen preparado.

En el 5 me pasa Manu Pascual como una bala, nos saludamos, y en el 15 Enrique de Castro, del Enphorma, este ni se entera, va como un avión.

Yo voy cogiendo ritmo poco a poco, a Alberto le cazo en el 25, más o menos, justo cuando intento deshacerme de un vergonzoso grupo de 8-10 bicicletas que llevan KILÓMETROS y KILÓMETROS dándose relevos, todos juntitos. Una chica, dorsal 125, María Dolores no sé qué, “diablilla”, va cómodamente instalada en mitad de la manada, sin dar pedales. Otro, un tal Cifrián, tres cuartos de lo mismo, y así el resto de la grupeta vergonzante. Me pego un calentón de flipar para pasarles, y a los pocos kilómetros me devuelven la pasada, todos juntitos. De vergüenza, en fin, no les voy a dar más protagonismo, ellos sabrán. Luego vacilarán en redes sociales de su espectacular parcial en bicicleta, como si lo viera.

Este año el viento está respetando y eso se nota en la velocidad media que estoy logrando mantener, sobre todo cuando empieza la segunda mitad del recorrido que tanto me castigó hace 2 temporadas.

La subida a Mendigorría sin mayor novedad, sin calentarme demasiado las patas, luego hago lo propio con la de Artazu, está ya sí pica más. Aquí casualmente cazo a la amiga María Dolores, la “drafter”, se ve que sus amiguitos no la han esperado en las subidas.

Me ha encantado el recorrido, esta vez sí que lo he disfrutado, y creo haberme apretado las tuercas suficientemente, aunque al final la mente me esté pidiendo aflojar la marcha, que luego hay que correr en este infernal circuito de sanfermines por Pamplona.



De modo que, al igual que en la anterior ocasión, los 10-15 kilómetros finales se me “hacen bola” y estoy deseando soltar la bici. Quizá por eso aflojo la marcha y me dejo llevar, demasiado reservón en este último tramo, me temo.

Al final 2h44, casi 13 minutos menos que la anterior vez, encaja en lo que había previsto, pero hubiera podido exigirme un poco más en estas condiciones climáticas más que favorables. Bueno, lo hecho, hecho está.

Tanto reservo que al poco de llegar a la carpa de la T2 aparece el bueno de Alberto “el Presi”, joder, esto sí que no lo esperaba…pues nada, venga, salgamos juntitos a correr…

CARRERA

De entrada sé que la batalla con Alberto la tengo ya perdida, no duro ni 1 kilómetro a su lado, al poco nos despedimos con un “nos vamos viendo por el recorrido” (ya no le volví a ver el pelo).



Me dobla al poco Enrique de Castro, que esta vez sí me reconoce, nos damos ánimos y le veo alejarse rápidamente.

No llevo ritmo ninguno, intento ir suficientemente alegre, pero no me sale, no es un tema de falta de fuerzas, creo ir bien, pero las piernas no van sueltas, no sé, la sensación es un poco rara.

Doy caza a Asier “Bizka”, compi del Atlético, que lleva una “tostada” importante. Me saca una vuelta, pero dice haberse pasado en la bici y ahora lo está pagando. Jugamos al “te paso, me pasas” durante casi una vuelta.

En fin, que me dispongo a “padecer” 2 vueltas más por el durísimo circuito a pie, con esa terrible subida de la cuesta de Santo Domingo y esas bajadas salvajes que tampoco me vienen nada bien, yo soy un tío de ritmo constante. Y el calor, claro.

Por lo menos no me paro a caminar más que unos pasos en los avituallamientos. En uno de ellos me tomo un gel que me entra regular, justo cuando Matete, mi entrenadora este año, junto con Maribel, me dobla.

¿Todo bien, Fonseca?

Bien, bien (mentiroso), ¡¡tú dale Matete!!

A punto estoy de vomitar, pero consigo que mi amigo el gel se quede donde se tiene que quedar y vuelvo a correr, si lo a lo que hago se le puede llamar correr, claro.

Total que a ritmo cansino van pasando los kilómetros, doblo a David de Miguel, del Enphorma, otro con una “tostá” interesante, nos saludamos y me dispongo a afrontar los kilómetros finales. Al final incluso me va a tocar apretar si quiero bajar de las 5h15 que me había marcado como objetivo “realista”. Último calentón en la maldita subida final a Santo Domingo y sprint agónico por la calle Estafeta y el tramo de escaleras que dan entrada a la plaza del Castillo, casi me voy de morros, pero a trompicones evito la caída y sigo empujando los últimos 200m, donde oigo que me animan y me llaman por mi nombre, pero yo ya no veo “ná” y voy ciego hacia la meta…

Al final me sobran 20 segundos, señora. 5h14:37. Último parcial a pie 1h48, bastante chungo y claramente mejorable.




¿Contento? Pues te diría que sí. Que como dice Iñigo acabar un medio Ironman no es cualquier cosa y no hay que perder la perspectiva. 
Al final he hecho más o menos lo que quería hacer, aunque quizá mis exigencias eran algo conformistas. Tengo que ser más exigente, y aprender a NO DESCONECTAR, pero mira, lo doy todo por bien empleado, y saco lo positivo, incluso de temas a mejorar en el futuro.

-          He nadado con orientación, pese a que me ha faltado ritmo.

-          En bici total adaptación a la nueva posición aero (gracias Jaime MdL), ahora toca exprimirme y estar más concentrado.

-          Buena gestión mental de la carrera a pie, no mirando más allá de un 1 kilómetro, las sensaciones corriendo ya volverán, de eso estoy seguro. No rendirme cuando pintan bastos, esto me ha gustado, seguir luchando y ser paciente. Habrá que potenciarlo en el futuro.

-          Concéntrate Dani, concéntrate Dani, concéntrate COJONES.

Ahora toca apretar el culo mucho, mucho, pero mucho, mucho, en estas 5 semanas que vienen antes del siguiente reto, Half Northwest Triman en As Pontes, donde los objetivos que pienso marcarme son más que ambiciosos…y luego Ironman Copenhague, claro.

Seguiremos informando.