miércoles, 21 de septiembre de 2016

LA PERICO 2016

Y nuevamente la vaguería literaria se ha apoderado de mí en los últimos meses, vaya tela.  
Vale que me “salte” a propósito la crónica del triatlón de Vitoria, distancia Ironman, que supuso un nuevo #DNF en mi exitosa carrera. Dos intentos, dos retiradas, 100% de fracasos. En fin, nunca debí intentar 2 Ironman en el mismo año, y menos con apenas 7 semanas de diferencia entre uno y otro. Pero eso lo sé ahora, claro.
Permítame el lector que aplace el análisis de este traspiés para un próximo post resumen del año 2016, vayamos a lo que nos ocupa, que es mi participación en “La Perico”.
LA PERICO. 165km, 4 puertos, 3 de 1ª categoría y 1 de 3ª, con +3000m de desnivel recorriendo la sierra de Madrid y Segovia, aquí, al ladito de casa. Estaba claro que algún año habría que hacerla.

Quizá no era el momento más adecuado, desfondado física y moralmente tras Vitoria, pero seguro que no sorprende a nadie que me meta en estos berenjenales sin meditarlo demasiado. Pues la hago y punto. Así lo decidí 2 semanas antes de la prueba, con las inscripciones a punto de agotarse.
Sin preparación apenas, simplemente con los kilómetros acumulados durante la primera mitad del año (que no fueron pocos), y dos salidas a la sierra en los dos fines de semana anteriores a la cita que se saldaron con una importante pájara el primer día y mejores sensaciones en la revancha posterior, haciendo 3 de los 4 puertos que se afrontan en la marcha cicloturista.
Y así me presenté en soledad el 14 de agosto, ufano de mí,  debajo del acueducto de Segovia, junto a otros 2.500 “masocas” (perdón, “masocos” y “masocas”), dispuesto a freírme en un día que se presentaba duro por el calor normal por estos lares y estas fechas.

Salida neutralizada hasta la Granja, y desde ahí, 155km de sufrimiento y ¿disfrute?...
Pues sí, disfrute. Esa era la idea, sin marcas ni tiempos previstos. Terminarla, tratar de pasarlo bien y sufrir lo menos posible.
De primer plato Navacerrada por Segovia, un 1ª,  por las llamadas “7 revueltas”. Nunca lo había afrontado por esa vertiente. Más chula que “la madrileña”, en mi opinión. Igual de dura.
Voy sin prisa pero sin pausa, sobre todo teniendo en cuenta que me he olvidado el Garmin en casa, así que sin datos, ni pulsos, ni leches. Por no llevar no llevo ni reloj, tendré que ir preguntando la hora constantemente para regular la ingesta de líquidos y sólidos.
Subes rodeado de muchos ciclistas, aquí sí se nota diferencia con el “Soplao” de carretera, en la que muchas veces vas muy solo. Voy buscando algún participante que me sirva como referencia y antes de darme cuenta hemos coronado el puerto, ya llevamos 30kms y sigo fresco cual lechuga, oiga.

El llano hasta Cotos con relativa tranquilidad y me preparo para afrontar la larga y peligrosa bajada hasta Rascafría. Como preveía muchos sustos y demasiadas caídas. La gente baja muy descontrolada. En una curva una ambulancia cuasi bloquea la carretera y hay que clavar frenos, madre mía qué miedo paso en la dichosa bajada.
Venga, vamos a por Morcuera.
La cara “larga” de Morcuera siempre se me atraganta, bueno, mejor dicho Morcuera siempre se me atraganta por cualquiera de sus vertientes.
Nuevamente busco y encuentro una referencia y junto a un tío de amarillo con una Orbea hago toda la subida, con el típico “te paso, me pasas, te paso, me pasas”. El calor ya aprieta, unos tíos del SestaoTri me adelantan hablando en euskera. Sólo les entiendo algo referente al “Eguzki” (Sol). Cuando llego a su altura les digo que sí, que el eguzki pega de lo lindo, y lo que te rondaré morena. Se ríen y asienten, seguramente pensando que este “vasco” del Atlético San Sebastián (luzco una ikurriña “asínnnnn” de grande en la espalda del maillot)  tiene un acento un poco extraño, como de "Madriz".

Corono Morcuera y repongo líquidos y sólido en el avituallamiento situado en la cima del puerto. Voy bien, 2 1ªs ya y me noto con fuerza.
Para abajo con cuidado hasta Miraflores e inmediatamente iniciamos el 3er puerto de la jornada, Canencia.
Tras el 1er rampón sé que el puerto es bastante llevadero, así que me emociono y subo el ritmo (lo pagaré luego, claro).
Hala, ya me he zampado Canencia, breve parada en el avituallamiento líquido y rápidamente ya estamos bajando otra vez. En el pueblo de Canencia me uno a una grupeta bastante maja que se está formando y juntos nos preparamos para llanear hasta Lozoya.
Aquí es cuando la cago del todo y me da por entrar al relevo como un loco, sobre todo cuando me adelanta una tía que me suelta una mirada en plan “quítate de en medio, paquete”. Acabáramos, pillo su rueda y la vuelvo a pasar, con las piernas picándome tela.
Total, que llego a Lozoya dándolo todo y ya verás tú, ya…
Efectivamente las 1as rampas de Navafría me ponen en mi sitio, tengo las piernas duras como piedras. Unos tíos del Pina-Toledo van haciendo chistes y gracietas que a mí ya no me hacen ni puta la gracia, voy frito y sus carcajadas me taladran el oído.
Los 11kms de esta última subida son interminables, los carteles anunciando el punto kilométrico siguiente parecen no llegar nunca. En el 5 de la subida ya voy muerto, y mentalmente tampoco me ayudo, “todavían quedan 6, no llevas ni la mitad”. Esa no es la actitud, Fonseca.
Tampoco ayuda la cantidad de “cycling deads” que veo tirados en las cunetas, estirando unos, llorando otros, fritos todos.

En fin, que con más pena que gloria llego al final del puerto y me tiro como un loco a por bebida y comida. La comida apenas me entra, mala señal. El último trozo de sándwich me da naúseas…buenoooooooo, Fonsecaaaaa, ¡ya empiezas!
Respiro profundamente y me siento un rato a digerir el momento y luchar contra el sudor frío y el amago de pájara.
Son 50kms a meta, 10 menos si descuento la bajada, 40kms que van a ser…muy duros, Fonseca.
Pienso incluso en la retirada, pero inmediatamente me viene a la cabeza el cachondeo y descojone general que esto produciría en mis queridos “amigos”, en especial los del triatlón La Sagra, de forma que me digo que no, que ni de coña me retiro.
Agarro la bici, me enchufo 2 geles de golpe (que me sientan como el puto culo), y me tiro para abajo entre escalofríos y temblores varios.
La bajada de Navafría es por un sucedáneo de asfalto criminal, vaya tela de bajada. Entre eso y que bajo blando y desorientado, cada curva es un susto y me veo abrazado a un pino, ya verás tú.

Llego al terrible llano final solo, sin compañía alguna y me digo que ni de coña afronto así 40 kilometritos…así que me instalo en unos cómodos 20kmh y ya pasará alguien, ya…
Efectivamente un mini-grupo de 4 me pasa y el último me dice:
“Venga, súbete al autobús”.
¡YA TE DIGO QUE ME SUBO!
Poco a poco los geles hacen su trabajo y las sensaciones mejoran, y así llego con la mini-grupeta al último avituallamiento líquido de Collado Hermoso, en el que trato de pararme lo menos posible para no prolongar mi agonía.
Nuevamente espero a que me alcance un grupo, esta vez más numeroso, comandado por 2 ciclistas del CC Arsan, Javier Escudero y Javier Pintor.
Los menciono expresamente porque el detalle que tuvieron el resto de componentes de la grupeta, unos 15 tíos, me pareció sencillamente lamentable.
Los 2 chavales tiraron de nosotros durante más de 20 kilómetros sin entrar ni Dios al relevo. No, yo tampoco entré al relevo, sencillamente no podía, si lo que quería era llegar a meta. Pues nada, a falta de 2 kilómetros, la gente como loca se pusó a tirar a muerte, dejando tirados a los chavales, lo que me pareció tristísimo. Los pobres no se lo podían creer…
“¿Has visto? Les llevamos y lo pagan así, total, para qué, ¿para entrar 30 segundos antes? ¿un minuto, quizás?”
Yo me mantuve a su rueda, y en recta de meta les dejé su espacio, para que entraran abrazados. Crucé tras ellos y les di las gracias por llevarme hasta la meta.



7 horas, 32 minutos y 37 segundos, dice la clasificación que tardé, el 2026 de 2350 que tomaron la salida, de los últimos, vamos. Yo creo que fue más, me parece que no tiene en cuenta el tramo inicial neutralizado hasta La Granja. Me debí quedar muy cerca de las 8 horitas de paliza, no lo sé porque como he dicho fui sin reloj.
Buena tunda, y es que nuevamente le perdí el respeto a este tipo de pruebas. Parece que, como ya soy un 3x Ironman, puedo afrontar cualquier reto sin entrenarlo ni prepararlo, y claro, luego llega el día y me ponen en mi sitio…
Pero, ¡qué coño!...ESTOY CONTENTO, he terminado La Perico, durísima marcha cicloturista bajo un sol y calor infernal.
Olé mis cojones.

miércoles, 22 de junio de 2016

XXX TRIATLÓN DE ZARAUTZ

Este 2016 va de pruebas "míticas", señora.

Me enzarcé este año en una "discusión" un poco estúpida con los del TriLaSagra, sobre acudir a pruebas baratas y cercanas aquí en la zona centro, lo que una vez mal llamé yo, en tono ciertamente peyorativo, "campeonatillos", frente a otro tipo de pruebas, de renombre, a veces pruebas lejanas y caras. Parece que el término "campeonatillos" molestó a más de uno y llevo aguantando guasa al respecto lo que llevamos de temporada.

Sea como fuere, este año no me apetecía ir a "campeonatillos" y me atraían más las "pruebas míticas", esas de las que todo el mundo habla por una cosa o por otra. Que cada uno haga lo que quiera, este es mi blog, ya se sabe,  it's my party, and I cry if I want to...

Comenzaba la temporada con el Campeonato de España de Duatlón LD en Orihuela, prueba que si bien no llega a la categoría de mítica si lleva unos cuantos años considerándose como "especial". Y me gustó, mucho.

Luego Arenales 113, y sus míticas escaleras, una prueba que se me ha dado especialmente bien este año y el pasado. Y me gustó, claro.

Ironman de Lanzarote. MÍTICO. Ya hablé largo y tendido sobre él. Me encantó y me exasperó a partes iguales, durísimo mentalmente, una prueba para algo más que Hombres de Hierro. Como he leído por ahí, por lo menos es una aleación bastante más fuerte, acero valyrio, diría yo.

Y llegamos al no menos mítico TRIATLÓN DE ZARAUTZ. Si Lanzarote celebraba su 25 cumpleaños, Zarautz llegaba nada menos que al 30. Se dice pronto.

Mucho me habían hablado del tri zarauztarra, y no exageraban los que lo que catalogaban como el mejor triatlón de España, o el mejor triatlón, a secas, el mejor del mundo mundial.

Tengo que decir que sí, que lo es, al menos para mí, en mi corta experiencia triatlética, pero si tengo que elegir uno de los...no sé, 20 triatlones diferentes que he hecho, desde luego me quedo con Zarautz. LA LECHE.

Otras pruebas son especiales por alguno de sus tres sectores, o por el ambiente. Las escaleras de Elche, la natación de Ecotrimad, la bici de Lanzarote, el ambiente en Vitoria...

ZARAUTZ LO TIENE TODO. 650 plazas que se agotaron en 2 minutos, ahora sé por qué.

La natación: En formato travesía punto-a-punto. De Guetaria (o Getaria) a Zarautz. Todo un reto para los que, como yo, no están habituados a las aguas abiertas, mucho menos a las travesías.

La bici: Rápida a la vez que exigente en su primera parte, brutal y salvaje al final. El Muro de Aia (suputamadre). Luego hablaremos largo y tendido sobre el Muro.

La carrera a pie (y el ambiente): Complicado describirlo si no lo has vivido. Increíble. Espectacular. Imposible recorrer la kale Nagusia (calle Mayor) sin emocionarse hasta el llanto. El vello de punta en buena parte del recorrido, público por todas partes (excepto en la zona del Golf y las pasarelas, donde, por contraste, te sentías terriblemente solo).

Zarautz es, en definitiva, UN TRIATLÓN ACOJONANTE. Muy "pesaos" eran mis compis del Atlético San Sebastián con Zarautz, Zarautz, y Zarautz...y yo pensaba...qué cansinos estos vascos, siempre lo suyo es lo mejor, que si la txuleta, que si el besugo, que si la Behobia, ahora va a resultar también que el mejor triatlón es también suyo. Cabrones, tenían razón.

Lo diré así, para que se entienda, por si no ha quedado suficientemente claro:

ZARAUTZ ES LA POLLA. ¡¡Y PUNTO!!

Vamos al lío:

Triatlón de Zarautz, distancias "raras". Digamos que es (casi) un "Doble Olímpico". 2900-81-20.

Ambientazo, y la "crème de la crème" del tri patrio se cita en la villa guipuzcoana. Resulta que al día siguiente hay un Campeonato de España de Media Distancia y nada, que no, que los "buenos" están aquí, en Zarautz. Eneko, Gustavo, Alarza (que debuta en MD), Santamaría, Paredes, mi compi de club Peru Alfaro, Ainhoa Murua...y FONSECA, claro.

Fonseca y sus compis del AtSS, hasta 13 integrantes (si no he contado mal) del club tomamos parte en la prueba. Y tengo que decir que formo parte de un club también ACOJONANTE. Me sentí muy arropado por todos, ya se sabe que soy una especie de "bicho raro" por aquello de ser de "Madriz", y a muchos de ellos sólo les conocía "por Whatsapp", pero se portaron fenomenal. Los que competían, por supuesto, pero más lo que acudieron para animar. Les quiero dar las gracias a todos, a Emilio, Asier, Enrique, Eider, Lekue, Aitor, Iván, Aitzol, Ander Segurola, Josetxo, Peru,  pero especialmente a "los otros", a los que se acercaron simplemente a ver la carrera y brindarnos su apoyo. Tanco e Iradi, Jokin, ¿Arrue andabas también por ahí?, Jon y Zulaika, Iker e Isma, por supuesto, pero a estos dos últimos les tengo "compraos", claro. No pararon de animarme, de jalearme, no permitieron que me rindiera, son todos unos cracks. Muchas gracias, Mila Esker, amigos. Y a ti, sí también a ti, que seguro que me he dejado algún nombre por ahí...mil gracias, ¿eh?


No me olvido de Koldo, amiguete local, triatleta también, integrante del TriZarautz organizador de la prueba, que siguió el sector de bici en moto y ahí estaba animándome, en las rectas de Zumaia a Getaria, en el alto de Txurruka, en las calles de Zarautz luego, aplaudiendo y gritando VAMOS FONSECA, VAMOS FONSECA. Uffff...más de una lagrimita se me escapó, chavales.

Autobús de triatletas a Getaria, pies descalzos, pies negros también ya, y en 5 minutos estamos en la playa. Llegamos casi en el último autobús, porque mis compis del AtSS son un poco huevazos, y entre cafés y visitas al baño de varios nos acaba pillando el toro. Yo no digo nada porque soy "el nuevo", pero mi nivel de estrés iba subiendo según pasaban los minutos y no cogíamos el maldito autobús.

En fin, que ya estamos ahí, con el tiempo justo para echar la "meadita neoprenil" de rigor, ver salir a las chicas (¡Aúpa Eider!) y prepararme para nuestro turno.

Me junto con la gente de mi club, aunque tengo claro que no podré seguir su ritmo. Josetxo, Aitor, Iván Bretón, Emilio, Asier...mucha clase y mucho nivel, dónde voy yo metido entre tanto "figura".

AGUA

Bocinazo, allá vamos y, efectivamente, me arrepiento al instante de estar en medio de todo el "fregao". Llueven palos por todos lados y busco desesperadamente una vía de escape por mi izquierda. Manotazo en las gafas y paro a arreglar el destrozo.

Retomo mi travesía, ahora con más calma, y voy cogiendo rimo poco a poco, siempre pensando "No te vayas a la derecha, no te vas a la derecha Dani".

Dejamos atrás la playa de Getaria y la primera boya y cada vez que levanto la vista solo veo agua al frente, y la costa a mi derecha. Un tío en una piragua se pone a gritarme como un loco...

¿Qué coño quiere este tío?

Le doy un manotazo a una roca traicionera que aparece bajo el agua (vale, ya sé lo que quería, el tío).

Joder, ya me estoy yendo a la derecha, mierda.

Corrijo y sigo dándole, he salido demasiado rápido, empujado por tanto bestia, y a los 1.500m ya voy frito, con un picor de hombros tela marinera.

Inevitablemente tengo que aflojar, y me empiezo a agobiar. Voy solo, no veo nada, solo agua por todas partes, ni boyas, ni playas de Zarautz, ni hostias. Al menos tengo la referencia de la costa por la derecha, yo creo que voy bien, pero joder, voy muy solo. En un momento dado me paro, ya no sé hacia dónde tirar. Resulta que voy liderando un grupo de 6-8 y todos se paran.

¿Qué pasa? pregunta uno.

¿Para dónde tiro?

Quita anda, paquete, seguro que piensa el tío.

Pues nada, perfecto, tira tú, que yo te sigo.

Parece que no llego nunca a Zarautz, se me hace larguísimo. Muy exigente esta travesía, muy complicada, el mar se mueve mucho y acabas mareándote de tanto meneo.

Al final piso arena en 49 minutos, pero estamos a tomar por saco de la playa, hay que correr chapoteando por el agua un buen rato, con los isquios amenazando acalambrarse.




Me peleo con el neopreno para terminar de sacarlo, me tengo que tirar al suelo mientras Ainhoa y Unai me animan y yo sigo pegando tirones al puñetero traje..¡¡AÚPA DANI!! (¡La que estás liando, Dani!).

Pillo bici y enfilo la larga y laberíntica transición.


BICI

Nada más salir ya nos está esperando la subida al alto de Meagas, así, sin anestesia ni nada. Picor de piernas interesante mientras voy recuperando la respiración de los "estreses" de la transición.

Decido tomarme con tranquilidad esta primera subida (se hace 2 veces un circuito de unos 28kms Zarautz-Meagas-Zumaia-Getaria-Zarautz), desde el IM Lanzarote apenas si he entrenado, tratando de recuperarme física y mentalmente. Si me aprieto las tuercas ya en la primeras rampas se me puede hacer larguísimo este sector de bici, así que calma.

Tras 4-5 kms no excesivamente duros corono y me lanzo A LO LOCO en la bajada. Conozco esta parte del circuito tras entrenarlo con Iker hará un mes, así que tomo bastantes riesgos, pero vamos, bien, controlando.

Subesybajas hasta Zumaia, también conocidos y una vez allí un bueno trozo de llano muy favorable hasta Zarautz, pasando por Getaria. Me acoplo, vigilo el drafting, que hay mucho juez y mucho caradura circulando y voy dándole cera.

31kmh la primera vuelta, demasiado fuerte me temo, para esta parte del circuito que, siendo rápida, tiene mucha subida tocacojones.




Vuelta a empezar y vamos a por la segunda vuelta, con muchísimo público a la entrada de Zarautz y primeras rampas de Meagas, esto parece el Tour de Francia.

La segunda vuelta a Meagas no difiere mucho de la primera, regulando en la subida, a lo bestia en la bajada,  consistente en el llano.

Vuelvo a clavar los 31kmh  y me adentro en "territorio desconocido". El famoso muro de Aia y el alto de Txurruka son novedad para mí, que algo he trabajado las carreteras guipuzcoanas.

Para ir calentando piernas empezamos los 20kms finales con el alto de Orio (éste sí lo conozco), bajada a Orio y, ahora sí, comenzamos la subida al dichoso murete de Aia, por una carretera estrecha que poco a poco va tornándose en una más estrecha y cutre pista de rugoso cemento.

A lo lejos se escucha jaleo, levanto la vista y...

...NO ME JODAS, ¡¡menudo rampón!! Mecagüen...

Bufff...increíble, salvaje.

La gente va clavada haciendo eses. Mi bici chirría lastimosamente y mis cuadriceps protestan, van a explotar. Casi salvando la primera rampa el de delante hace un extraño y parece que va a echar pie a tierra, si lo hace los 4-5 que vamos detrás estamos muertos...

Se rehace y respiro (respiramos) tranquilos. El público jalea habilitando un estrecho pasillo donde, de uno en uno, nos van dando paso e incluso algún empujón.

Me pregunta uno que si ya está. Me temo que no, me parece que quedan al menos 2 ó 3 rampas más así...PACIENCIAAAAAA.




El público va avisando..."venga, 400m más y ya lo tienes".

¿La última, verdad?

No, queda otra.

(Supuñeteramadre).

Después de unos minutos eteeeeeernosssss llegamos a un avituallamiento y un voluntario informa:

Venga, 7 kilómetros de vuelta a Orio TODO en bajada.

Allellujah.

Intento darle en la bajada pero Aia y su muro me han dejado para el arrastre. Aquí te metes la cabra por el c..., pero es verdad que el resto del circuito "es de cabra", e invita a darle cera.

De nuevo en Orio enfilamos hacia el camping y su alto de Txurruka, última "gracia" que nos tienen preparada a escasos 3 kilómetros de meta. Poco más de 1 kilómetro de subida.

No es Aia, no jode, pero atormenta. Te pone la puntilla final antes de dejar la bici.

Me espera Koldo animando en el alto, voy ya muerto, se nota la flojera post-Ironman y la falta de entreno. En la bajada simplemente me dejo caer y pedaleo fácil hasta la T2.

Veo a Iker en la entrada de la T2 animando y cerrando el puño...¡¡VAMOS DANI!!

CARRERA A PIE

Transición rápida y muy animado me lanzo a por los 20kms a pie. El mucho público en el paseo marítimo de Zarautz hace que irremediablemente vayas más rápido de lo que debes, te emocionas sin quererlo. Más aún cuando te adentras en el centro de la población. Ya he dicho que lo de la calle Mayor es indescriptible. Veo a Ruth, Xilbi y resto de supporters, está Carmita, Unai, Ainhoa y mucha, mucha gente.

Demasiado rápido, ya lo dije.

Cuando abandono el centro por un carril bici ya noto que empiezo a ir frito, y no llevo ni 4kms. Castiga el sol a estas horas de la tarde (la prueba empezó a las 14.15h) y busco la sombra con desesperación. En la zona del Golf, kilómetros del 4 al 6, la soledad y el calor me aplastan. Me dobla Josetxo, que va como un tiro, y me anima. Va en su última vuelta (de 3) y yo acabo de empezar, vaya tela.

Segunda vuelta y sí, ya voy muerto, no puedo con mi vida. Pues va a ser que aún no me he recuperado del Ironman.

Me molestan las gafas de sol, se las doy a Iker, me molesta todo, me cabrea verme sin ritmo y sin fuerzas, pero bueno, en el fondo intuía que la carrera podría ir por estos derroteros y estaba preparado para ello.

Con calma voy trotando cochineramente, mientras me van doblando otros compis de equipo, Iván, Emilio (que va frito, cómo iré yo, entonces), Enrique, Eider...menuda campeona, Eider. Debuta en la distancia y terminará la 14 absoluta, impresionante.




Por vergüenza torera únicamente en el paso por la calle Mayor y zona de meta intento mantener un ritmo medio decente, y así comienzo la última vuelta.

Alterno CaCos lastimosos y cuando ya he decidido que los últimos 4 kilómetros me los voy a "cascar" andando...aparece Diego Prieto, del Enphorma madrileño, me dice que no, que de caminar nada, y que le acompañe al trote hasta meta.

No nos conocíamos de antes, pero en esos 25 minutillos que nos quedan hasta meta nos contamos nuestra vida y milagros. Conozco a muchos de sus compañeros de club, Luis de Arriba, mi ex-entrenador, Javier Terán, Enrique de Castro, David de Miguel...

Le tengo que contar, una vez más, la extraña historia de un madrileño afincado en la provincia de Toledo que compite luciendo los colores de un club donostiarra...

Los 4 kilómetros pasan volando, dejo que Diego se vaya por delante en el último avituallamiento, bebo con calma el último sorbo de agua, respiro profundamente y encaro el último kilómetro por la calle Mayor lo más dignamente posible.

Otro competidor me adelanta pegándome un empujón sin girarse ni pedir disculpas, así me cago en la madre del topo y esprinto hasta el final, adelantándole, por supuesto, a falta de 100m para meta.

5h43 minutos después de empezar cruzo el arco y línea de meta. 



Exhausto, pero satisfecho y feliz de haber completado un triatlón IMPRESIONANTE.

Larga vida al Triatlón de Zarautz. Mereció la pena venir, pese al cansancio post-Lanzarote.

Ahora toca preparar IM Vitoria, sirva la paliza que me he dado en Zarautz como toque de atención para no relajarme en las menos de tres semanas que me quedan. En qué momento me pareció una idea cojonuda hacer 2 Ironman con apenas 7 semanas de diferencia...pero en fin, esa es otra historia.

viernes, 3 de junio de 2016

IRONMAN LANZAROTE 2016: WALKING DEAD SPECIAL EDITION


Ya expuse en un post anterior que el Ironman de Lanzarote llegó a mi vida el otoño de 2.010, viendo un resumen de 1h emitido por Canal+. Por aquel entonces era todo un "kalenji runner", un recién llegado a las carreras populares, con una espectacular marca de 56 minutos en mi único 10K hasta ese momento.


Contemplé ojiplático y sin apenas parpadear lo que por aquel entonces consideré una auténtica barbaridad y una locura (NOTA: Hoy os puedo confirmar amiguetes que, EFECTIVAMENTE, LO ES). Y ya, seguí con mi baloncesto, mis carreritas a trote cochinero y poco más.

Luego llegó el famoso "no hay huevos", con apuesta de por medio, esa promesa de terminar un Ironman antes de cumplir los 40, ejecutada en 2.013. Desde entonces estaba cantado que tarde o temprano acabaría en Lanzarote.

No sé si fue en ese 2.010 o un poco después cuando hablé de Lanzarote con Juanjo López, el primer "Lanzarote Finisher" que apareció en mi camino. Con Juanjo me llevaba dando de leches 6-8 años bajo los tableros de la liga municipal de basket de Las Rozas. Un amigo-rival de los de zurrarnos en la cancha y luego tomar cervezas juntos terminado el partido.

Gran tipo Juanjo.

Un día le cuento eso de que quiero hacer un Ironman y me dice que él ha hecho Lanzarote. Me relata su experiencia e inmediatamente pienso:

"Hay que estar gilipollas, no me jodas". Lanzarote NO, NEIN, EZ, NI DE COÑA.

Finalmente se cruza también en mi camino Rafuky y acabo en Lanzarote mucho antes de lo que yo pensaba, esa historia ya la he contado también.

Este pasado miércoles, 18 de mayo, espero ansioso e intranquilo que salga mi vuelo destino a Lanzarote, junto con mi particular "grupo de fans", Xilbi, Iker, Natalia, Shandra y Ruth.

En mi nervioso pasear de aquí para allá esperando a que abran el embarque me topo de repente con un grandullón...

!! Qué pasa Dani!!

!!Juanjo...!!

Se cierra el círculo. Juanjo vuelve a la Isla del Viento. Dani va a experimentarla por primera vez...

...y vaya experiencia, SEÑORA.





Sí, conocía ya la isla de Lanzarote. Sí, sabía que hacía mucho viento. Sí, podía imaginarme lo que sería correr una maratón a las 4 de la tarde por el paseo marítimo de Puerto del Carmen. Pero que va...es mucho PEOR.

No me entretendré en muchos preliminares y agradecimientos, sólo diré que han sido 5 DÍAS MARAVILLOSOS en compañía de "mi gente", 5 supporters absolutamente geniales, que han aguantado y comprendido pacientemente mis nervios, mis desvaríos, mi mal humor en ocasiones, y que, sobre todo, han compartido MI PASIÓN Y MI LOCURA. Sólo así se entiende que se hayan pegado una paliza de miles de kilómetros, con los consiguientes eurillos invertidos, madruguen conmigo, sufran conmigo, lloren conmigo y, finalmente, rían y griten de alegría conmigo. Sólo así se entiende que una vez acabada este increíble historia me digan...¿CUÁNDO Y DÓNDE ES EL SIGUIENTE? NOS APUNTAMOS.

No me olvido de César, Gretel e Isabelita, que se "dieron un salto" desde Tenerife sólo para venir a verme.

No me olvido tampoco de mis compis de entreno de este reto ROAD TO LANZAROTE 2016, el grupo absolutamente genial de mis nuevos amigos del triatlón Las Rozas. Luego iremos con ellos, como co-protagonistas de un sueño hecho realidad.

No me puedo olvidar de mucha otra gente que ha estado apoyándome y animándome todos estos meses. TriSagras, Atléticos donostiarras, con Aitzol y Lekue aportándome su conocimiento experto de la isla y de la prueba, Ivanes, Txemas y muchos, muchos amigos que me siguen, animan y muestran su cariño personalmente y/o a través de RRSS.

GRACIAS A TODOS, DE CORAZÓN.

Reconforta y sirve también de revulsivo, en los muchos malos momentos que hay en un Ironman,  saber que hay tanta gente que te sigue. No les puedes fallar, tienes que llegar a meta como sea, Fonseca.

Antes de ir al grano con la crónica dejadme que vaya con los días previos, nos situamos en el jueves 19, dos días antes de la prueba:

Por la mañana visita al club La Santa a pillar el dorsal, aquí ya se me empieza a encoger el estómago, esto va en serio, amigo.




Comida en El Golfo con Pardo y Gaspar y corriendo a Puerto del Carmen para recoger la bici, que viene en camión y barco desde Madrid. Decido probar que todo estaba en regla, de modo que vuelvo pedaleando sobre mi BeBe hasta el hotel en Puerto Calero. 15-20 minutos, pensé. Fueron 30-40, no lo sé. Horribles, infernales, luchando contra un viento salvaje, peligroso y desesperante. Llegué al hotel llorando, literal. Iker, que me acompañaba siguiéndome en la furgoneta de alquiler, me mira al llegar, no dice nada y baja la cabeza. No hace falta hablar.

"Me voy a cagar el sábado, Iker"

Ya he visto, dice Iker con media sonrisilla nerviosa. Venga, ánimo.

Cogemos los neoprenos y nos vamos los dos a nadar de nuevo a Puerto del Carmen. Recupero la sonrisa comprobando lo suelto y fácil que nado entre...tiburones. Sí, sí, tiburones, no muy grandes, de 1m o así, de esos que se camuflan en la arena del fondo, pero tiburones, tío, tiburones. Iker pega un salto cuando le señalo uno...

¡NO ME JODAS! Exclama un sorprendido Iker.

Salimos de allí braceando y pateando el agua en un gesto divertido y nervioso a la vez.

El viernes, víspera del Ironman trato de tomarme todo con mucha calma. Toca dejar la bici y las bolsas de transición. Se respira auténtico ambiente Ironman, y sí, es diferente, es especial.

Encuentros con amigos, paseíto por boxes cotilleando las bicis del personal, las Cervèlo P5 parecen que las regalan con la inscripción, no me jodas, hay 1.000 (hablamos de bicis de 5.000eur para arriba).



Llega César desde Tenerife, cenita todos juntos y pronto a la cama. Ruth se va a dormir con sus hermanas para tranquilidad de ambos, jeje. Duermo bien.

Sábado 21 de mayo. 4am.

Ya estamos arriba todos, todo el material preparado y el FonsecaTeam se mete en la furgoneta camino de Puerto del Carmen. Dejo que echen una cabezadita en la furgo y yo voy raudo y veloz a terminar de colocar todo. Más amigos que me encuentro en zona de transición, como Jordi Piernakas, mi amiguete catalán. Nos hacemos una foto y nos deseamos suerte.

Se acerca la hora y no veo a mi gente, dónde coño se habrán metido. Bueno, supongo que ya les veré.

Me coloco en posiciones delanteras, todo lo que me dejan, y espero nervioso a que den ese bocinazo que tantas veces he visto y escuchado en la tele e internet.

MEEEEEEEEEECCCCCCKK!!!!

Ya estoy corriendo por la playa, ya estoy intentando hacerme hueco, ya estoy disputando el...

       ¡¡.....IRONMAN DE LANZAROTE!!



AGUA

La primera boya está muy cerca, 200 metros, pero sorprendentemente recibo muchas menos leches de las que esperaba. Me han ido echando hacia la derecha, pero vamos, apenas si me he peleado. Braceo rápido y voy muy concentrado en lo que hago. Si me tocan los pies bato el agua furioso pero intentando mantener la calma. No quiero mirar el Garmin, pero estoy llevando un ritmazo, seguro.

La segunda boya está muy lejos y no consigo enfocarla cuando levanto la cabeza, comienzo a desviarme, y corrijo a izquierdas un poco a ciegas, pero sé que siempre me voy a derechas, así que seguro que hago lo correcto. En este tramo me voy peleando con una "lady" pecosa con pinta de guiri, me aparto, se pega, me aparto, se pega, se me echa encima y se enreda con mis brazos, me dejo caer unos segundos, la agarro por el culo y la lanzo a la derecha con un amable "veteatomarporc..., reina".

Sigo a lo mío, tercera boya y ya volvemos. Se me acalambra la pierna izquierda pero no entro en pánico, la dejo muerta un ratito y vuelve a la vida al poco. Todo controlado.

Llego a la playa, toca "salida australiana" y a por la segunda vuelta.

Veo a Natalia, nos gritamos y poso para la foto.


Vistazo al Garmin, 33minutos, bien, 2.200 metros, mal.

Intento esta vez pegarme a la corchera de la izquierda que delimita el recorrido. Menos pelea pero más cansancio. En el segundo "largo" tras la primera boya vuelvo a las andadas y me voy a la derecha irremediablemente, pero es que además hay mucha corriente, se nota cada vez más.

Ya estoy volviendo, poco más de 1.000 metros y el primer sector del Ironman será mío. El ritmo ha bajado algo, pero sigo suficientemente entero, escucho ya cada vez más cerca el sonido de la megafonía y se me acelera el pulso. Braceo furioso, vamos Dani, a tope, hay que darlo todo hasta la playa.

Piso tierra exhausto y me cuesta la vida deshacerme del neopreno. El Garmin marca 1:08, joder DE PUTA MADRE. 4.300 metros, JODER QUÉ GILIPOLLAS SOY, 500m de gratis, soy idiota.

En el pasillo de público hasta la carpa de la T1 localizo a mi gente, grito y hago el tonto un rato. Buah chaval qué bien me lo he pasado nadando, ¡¡ha sido increíble!!

Busco mi hueco entre las hamacas con cientos de personas amontonadas a mi alrededor. Los voluntarios gritando SUNSCREEN!! SUNSCREEN!! Un poco de por favor señora, no me unte aún de yeso que me pone perdido el casco. Me cambio entero de ropa, luciendo mi flamante equipación ciclista Orca del AtSS.

Llega Pardo, nos saludamos y sigo peleándome con la ropa mojada y los pies llenos de arena.

Cuando creo que estoy listo salgo de la carpa y enfilo el cuestón que nos lleva hasta las bicis, ahí me doy cuenta de que no me he puesto los tirantes del culotte, seré capullo. Me despeloto sobre la marcha y recoloco todo. Pillo la bici y voy a por los 180 kilómetros.

11 minutos de transición. No hay prisa hoy, pero vamos, vaya tela.


BICI

Primeros metros en bici por la Avenida de las Playas y aún estoy relamiéndome de gusto del sector de natación. También se me eriza el vello viendo que estoy en medio de esa recta inicial que tantas veces he visto por la tele.

Me lo tomo con calma mientras rodeamos y dejamos atrás Puerto del Carmen. Mi lenta transición me ha incrustado en medio de miles de triatletas y hay mucho, mucho drafting. Entiendo que en estos momentos es inevitable, pero coño la gente no se corta nada, van en pelotón cicloturista con descaro.

Sin prisa pero sin pausa voy adelantando a la peña avisando de mi posición por la izquierda y poco a poco voy cogiendo ritmo. En la subida desde Puerto Calero a la LZ-2 primer muro "ventoso". Un maldito falso llano en subida, y nada, plato pequeño y 12-13kmh. Increíble.

Muchos pinchazos también, vaya forma de empezar, pobres.

Sigo intentando meter ritmo a las piernas pero ya veo que si me despisto los vatios se me disparan. No llevo ni 10km y ya estoy en 200 vatios medios, que es el máximo objetivo para toda la prueba. Toca vigilar no pasarme mucho de ahí. En cuanto veo 300w levanto el pie.

A los 15km me pasa Gaspar acoplado como un avión. Le digo que se calme, que esto es muy largo, pero seguramente no me ha escuchado, va a fuego, el tío.

El viento sigue castigando sin piedad, ahora mismo de lado y teniendo que sujetar fuerte el manillar para que no te eche al otro carril. Da miedo acoplarse, voy alternando mi posición en el manillar arriba-abajo acoplado según puedo. Entre el 30 y el 40 toca viento a favor, cuesta abajo y ahí desato toda mi furia, arraso a decenas de triatletas aprovechando la inercia de mi corpachón, toca disfrutar este tramo que pronto viene la larga y sufrida subida a Timanfaya, con su archiconocida interminable recta.

Poco antes de Timanfaya veo a los supporters del TriRozas, Iñigo, Alberto, Maribel mi entrenadora y resto de familiares. Les pego una voz y me reconocen. Poso para la foto de Iñigo, que dispara cámara en ristre.


Voy sudando la gota gorda. Mi super casco galáctico con pantalla panorámica no deja pasar una gota de aire, voy chorreando litros y litros de sudor. Un guiri se da cuenta y me dice que le dé la vuelta a la pantalla...déjate que seguro que en el intento se me cae la pantallita y la liamos,  que son 80 pavos, macho.

Toca ya enfilar a Timanfaya.

En la subida voy regulando y admirando el paisaje de las llamadas Montañas de Fuego. Acojonante poder montar en bici por aquí, pareciera que estás pedaleando por Marte. Se me escapan incluso algunas lagrimitas de pura emoción.

Paso algo de frío en la bajada, y despierto de mi letargo cuando Rafuky me adelanta al grito de VAMOS FONSECA, !!no me pierdas de vista!! Dijo que me cogía en Timanfaya y, efectivamente, aquí le tengo.

Espabilo y subo el ritmo. Me pongo a su altura y charlamos un rato, Sí, ya sé que no se puede ir en paralelo, pero un poco de "charleta" no me viene mal. Le pregunto que viene ahora, se conoce el recorrido al dedillo y me dice que hasta La Santa, en el 70 es todo favorable. Pues nada, a ver si consigo aguantarle hasta entonces.

Vamos dándole bastante cera, y me pego un buen susto cuando UN GILIPOLLAS, de nombre Toni, Toni EL GILIPOLLAS, intenta rebasarme por la derecha, por el arcén y sin apenas sitio. Toni, eres un IDIOTA DE CAMPEONATO, adelantas por la derecha, por un arcén minúsculo cuando yo voy pegado a la línea y ni siquiera avisas de tu posición.

Rafuky menea la cabeza porque me ha visto en el suelo a mí y posiblemente a él también, porque si me caigo nos vamos al carajo varios en cadena.

Increpo al idiota, el cual asiente se supone que otorgándome la razón, en fin, que te pires, payaso.

Cuando recupero la tranquilidad vuelvo a aplicarme en aguantar el fuerte ritmo de Rafuky, gritando en plan eufórico. Rafuky me avisa, no te flipes Fonseca que queda mucho, queda todo.

Vale, vale, pero hasta ahora "so far, so good" que dirían los ingleses.

En la Santa Rafuky me suelta, hasta luego Lucas, no sin antes resumirme que es lo que me queda hasta los temidos Miradores.

Toma nota mentalmente, son 30km "malos" y luego ya está hecho, según él.

Pues nada, paciencia.

Teguise, kilómetro 90. Llevo la mitad y pronto empieza "lo chungo". Nos recibe mucho público y busco a mis seguidores entre la multitud, pero no están, vaya por Dios. En cambio por aquí están otra vez Iñigo, Maribel and company. Nuevos saludos y gritos de ánimo.

Pregunto a un triatleta autóctono por la dureza de las subidas. Me dice que el primero, Haría, es el peor, sobre todo en su primera parte.

No le falta razón, menudos rampones, y el viento te tira para atrás. En un par de curvas a punto estoy de comerme al triatleta que tengo por delante, la gente va clavada.

En el 100 una voz por detrás:

"Vamos Dani, que ya estoy aquí".

Sin girarme para comprobar quien era, me pongo a "insultarle":

"Menudo matao estás hecho, ¿me pasas en el 100? yo que tú me retiraba, vamos no me jodas, eres un paquete..."
Javi Pardo, otro que, según él, me pillaba en Timanfaya.


Otros triatletas me miran alucinados, como se pasa este tío, pensarán.

Pardo sonríe forzadamente. No me lleva buena cara.

Vete a tomar por culo, cabrón, responde.

Vaya, el tío Pardo no está para bromitas, ¿eh?

Pégate a mi culo y sígueme, anda, me dice. Niego con la cabeza y le digo que no, que tire, que paso de que me reviente en la subida.

Vamos Pardo, tú dale, y venga, alegra esa cara, joder.

Poco antes de coronar Haría paso a Javi Ramos, del TriRozas, que está meando. Al poco me pilla y llegamos juntos al avituallamiento especial, donde ambos decidimos parar unos minutos a reponer fuerzas.

Decimos de bajar juntos y afrontar de igual manera el segundo mirador. La bajada es chulísima a la par que peligrosa.

En la subida al Mirador del Río Javi parece que se queda, yo no puedo esperarle, si bajo el ritmo me voy a quedar clavado. Cada uno tiene que ir a su ritmo, me digo.

Preciosa la subida a este Mirador, que nos recibe con niebla y frío. Vaya contraste de clima estamos experimentando, o te asas o te congelas.

Corono ya justito de fuerzas, y me lanzo hacia abajo con cierta cautela, ya que estando cansado pierdes muchos reflejos.

En una curva me encuentro de repente a Javi Pardo que ha roto una rueda, me parece oírle, no me da tiempo a detenerme y decido seguir. Con una rueda rota poco voy a poder hacer para ayudarle, de todas formas.

Voy recuperando algo de fuerzas en la bajada y llegamos a Tahiche, donde, ahora sí, están Ruth, César, Iker y resto de animadores.

Sonrío, cierro el puño y comunico que voy de puta madre. Casi me "fostio" al saludar a Iñigo, que también anda por ahí, como Maribel y demás gente.


Estamos ya en el 140 y queda la subida a Nazareth, que la hago sin más, es cierto que vamos todos clavados, con el viento totalmente en contra castigando, pero bueno, son sólo 2 kilómetros, sobreviviré.

Terrible me parece el tramo de asfalto por la Geria. Tercermundista, horrible, brutal. Se me cae el bote de agua, que descansa ya en el asfalto junto a varias decenas de otros tantos. Son los 20-30 minutos peores por los que paso hasta el momento en la prueba. La carretera es peor que un camino de cabras, y me destroza mentalmente el traqueteo de la bici, parece que fuera a desmontarse entera, imposible ir acoplado.

El sufrimiento por fin acaba, y nos quedan 20 kilómetros de temeraria bajada hasta Puerto del Carmen, que hago rozando los 80kmh y tomando seguramente más riesgos de los debidos, pero es que uno está ya deseando soltar la bici.

Mi previsión era de entre 7h y 7h30, y cierro el sector en 7h10, pues otra vez de puta madre. Media de 25kmh...lo que da una idea de la dureza del tema (En Vitoria el año pasado saqué 32, por ejemplo).

Muy satisfecho de cómo he gestionado mentalmente este sector, y no era fácil, luchar contra el viento durante 7 horas puede llegar a crisparte los nervios.

Chequeo general de daños según camino por la transición. Pinta bien, no voy excesivamente tieso. Me he enchufado un Enantyum poco antes de llegar a la T2, porque el talón derecho y la fascitis llevaban dando guerra desde el km. 100.

Con muuuuuucha calma me cambio, nuevo despelotamiento integral y cambio de ropa, llega Pardo al poco y me cuenta que su llanta delantera literalmente ha explotado, y que casi se mata. Le han dejado una de recambio y ha podido terminar, afortunadamente.

Cuando voy a salir llega también Rafa Hicar y me siento a charlar otro rato mientras me unto de vaselina, no hay prisa.

15 minutos en la T2, se me ha vuelto a ir de las manos, otra vez.

MARATÓN

Tanta charla y acabo olvidando el cinturón con mis geles, mierda puta, ya no voy a volver, la bolsa ya se la han llevado. Imbécil.

Velocidad de crucero 5:20-30 y todo bien, 5km y sin novedad, en el 6 me pilla Ramos y vamos juntos un buen rato, con Iñigo dándonos ánimos. También he visto a Ruth y al resto. César me dice "joder, vas muy bien". Asiento.

La maratón es llana por los cojones, plagada de repechos tocapelotas que te destrozan el ritmo y el alma.


En el tramo del aeropuerto, del 7 al 11 el viento te machaca de frente. Poco a poco Javi me va soltando y le digo que tire.

Llego al 11 y media vuelta, el viento me ha destrozado y empiezo a ir frito, aún así aguanto otro rato.

En el 14 pillo el segundo gel, medio calentorro, y...comienza la pesadilla.

Mal. Cae a plomo y primeros sudores fríos, ¿a qué me recordará esto?

Paro a mear y me pasa Rafa Hicar. Vamos Dani, vente conmigo.

Que va tío, tira tú.

Iñigo se da cuenta de que algo no me marcha bien y corre a mi lado tratando de animarme, lo que pasa es que voy tan "chinado" que sus ánimos surten el efecto contrario y me están taladrando la cabeza. Se da cuenta y se calla, venga tío Dani, sigue joder, sigue.

En el 18 empiezo a andar, justo cuando llego a la altura de Maribel.

Puffff...mala cara...¿el estómago? Sí.

500 metros después estoy vomitando por primera vez.

Entramos en modo "Walking Dead", pronto empezamos. A cada intento por volver a correr le siguen naúseas y amagos de vómito, así que vuelta a caminar. Al menos esta vez tengo claro que no voy a retirarme.

Llego a la avenida de las Playas y la peste a comida de diferentes restaurantes me da nuevas naúseas...otra vez a echar el hígado, vaya tela.

Media maratón  y trato de volver a correr...nada, no hay manera, ya me he quedado vacío.

Voy cruzándome con la gente, Rafuky, Pardo, Gaspar que viene andando y la misma cara que debo llevar yo...luego me enteré que acabo retirándose, cagüenlamarsalada.

Pardo al verme así me dice..."¿pero sigues no?"

Sí.

Vale, vale, asiente y le dejo más tranquilo.


Me encuentro con César y le pido que me compre una cocacola fría. Cagada, me pongo a vomitar muy en serio y aquí sí veo peligrar el Ironman., kilómetro 26-27, aprox.

César se asusta y me dice que me voy a deshidratar y que debo retirarme. Le debo mirar con furia y rabia...pero qué coño dices, NI DE COÑA, César. Me siento un rato en un banco y espero a pasar el mal rato.

Tiro para adelante y al poco aparece Iker, que seguramente se ha enterado del "incidente cocacolo" y ya no me abandonará hasta el final. Le debo buena parte de este Ironman, porque vamos caminando rápido y conversando para que me distraiga y no mire el reloj. Me va poniendo el altavoz de su teléfono y recibo ánimos de Iván y Luismi, que me dicen que siga y que termine como sea.

No, si lo tengo claro, termino SÍ o SÍ.

Última sufrida vuelta, 10km andando más, qué suplicio, pero bueno, de ánimos voy bien.

Me cruzo con varios triatletas vascos que al reconocer los colores de mi equipación me animan al grito de "Venga, venga, EUTSI!!" (algo así como aguanta, resiste).

No, si ya, si en ello estoy, pero esto es eterno, oiga.

He visto a Rafuky y Ramos en sus últimos metros, a Joserra y a Luis, he visto a las chicas, Amaya y Nieves, no sabía nada de ellas en toda la prueba, y lo van a conseguir también, GRANDESSSSSSSS. No he visto a Dani López Almagro, experto en "midnight finishing", pero lo conseguirá seguro (acabó en 16:49, menudo crack).

Se hace de noche, quería haber llegado de día, pero esta vez tampoco será. Bueno, lo intentaremos en el siguiente, y si no, en el siguiente al siguiente, no pasa nada.

Iker va avisando al resto de gente de nuestro lento avance, y cuando llegamos al 40 decido ponerme a "correr", si se puede llamar correr a eso que estoy haciendo.

Quiero entrar en meta con Ruth, Iker también se lo merece, seguramente, pero tampoco me parece adecuado entrar haciendo "el trenecito". Vale que aquí te dejan, pero tampoco hay que excederse.

A Iker se lo pagaré con un chuletón, que seguramente lo agradecerá más.

A falta de 200-300m Ruth coge mi mano y enfilamos juntos recta de meta. Un sudor frío mezcla de emoción y desgaste físico recorre mi cuerpo.

14h21:40, el tiempo es lo de menos.


Daniel Fonseca, you are an Ironman.

Me pone la medalla de finisher, que tanto me ha costado conseguir, nada menos que Luc van Lierde, ganador aquí y doble ganador en Kona en los 90. También saludo a Kenneth Gasque, el "inventor" de esta salvajada llamada Ironman de Lanzarote.

Saludo, abrazo y doy las gracias a toda mi gente. Muchas gracias, sois increíbles, muchas gracias.

Estoy contento, he terminado el Ironman más duro del mundo, según dicen, en una de sus más duras ediciones, según dicen también.  Desde luego es lo más bestia que he hecho hasta la fecha, con diferencia. Aunque también te digo ahora que mi primer Iberman no le anda a la zaga, ¿eh?, aunque supongo que si lo volviera a hacer ahora no me parecería tan duro, cuestión de percepciones.

Estoy contento, sí, pero obviamente también estoy algo decepcionado. He vuelto a "cascar" en la maratón. 4 de 4, pleno. Empiezo a sospechar que esta distancia Ironman es lo que tiene.

Ya dije en la crónica de Vitoria el año pasado que el Dios del Ironman es cruel y te está esperando para sacudirte en cualquier momento, fundamentalmente en la maratón, en el km 14 estaba haciendo las cuentas de la lechera de si bajaba o no de 13h y 4 kilómetros después era un muerto viviente.

Qué dura es la maratón del Ironman, cada día tengo más claro que en este sector está la clave.

Lo volveremos a intentar en julio en Vitoria.

Ahora de momento dejadme que disfrute un poco de esta medalla de finisher.



Dicen Gordon Haller y Paula Newby-Fraser, primer ganador del Ironman de Hawaii (ÉL) y 8 veces ganadora de esa misma prueba (ELLA), que uno no es un Ironman completo  hasta que no hecho el Ironman de Lanzarote.

Pues hala venga, "ea", yo ya lo tengo.

Está muy bien el Ironman de Lanzarote.

No vuelvo.

lunes, 18 de abril de 2016

ROAD TO LANZAROTE 2016 (SEMANA 18/23): TRIATLÓN DE ELCHE - ARENALES 113

"Competiciones tempranas".

Me hace gracia la terminología que emplea Maribel para referirse a las pruebas previas a la “prueba reina”.

Arenales 113 – Triatlón de Elche era una de las competiciones tempranas. La anterior fue el Du LD de Orihuela.

Muchos interrogantes y muchas cuentas pendientes tenía en este triatlón. Respecto a los interrogantes, pues lo típico:

¿Habré entrenado bien? ¿Se reflejará en el resultado? ¿Quedarán atrás los “fantasmas del pasado” en el agua o en la carrera a pie? ¿La consistencia en bici de las últimas semanas se plasmará de nuevo aquí?

Y cuentas pendientes. La principal, y en línea con las dudas expresadas anteriormente, era conmigo mismo. Ser capaz de repetir la buena carrera, en términos generales, que hice el año pasado. Ese era el objetivo. Hacer una buena carrera, de principio a fin, grabarme a fuego las palabras de Maribel, NO DESCONECTAR. Así, a lo tonto, Maribel en las reuniones mensuales del grupo de entreno de Lanzarote va dejando caer “sus cositas”, pequeños consejos que pueden pasar desapercibidos, pero uno que es un tío listo y ha “estudiao” en un colegio de pago, va memorizando cada una de esas “cositas”, tratando de aplicarlas posteriormente.

NO DESCONECTAR. Pues sí, es una de mis cuentas pendientes. Sobre todo en larga distancia, yo no sé si es porque me aburro o qué, pero llega un momento en cada sector en el que me dejo llevar y bien me desvío nadando, o bajo el ritmo en bici o hago lo propio en carrera. NO DESCONECTAR, Dani grabátelo.

El resto de cuentas pendientes era con rivales/amigos. Sigo manteniendo que este año paso de “piques” y tonterías que tan mal me vinieron la temporada pasada. Sí, sigo el “rollo” y el cachondeo con unos y con otros, pero no me lo tomo en serio.

Pero sí hubo una cosa que me tocó la moral, por no decir otra parte de mi cuerpo un poco más abajo. Recibo un mensaje de Fleki, compi de mi exclub, el triatlón La Sagra:

“En el club se están haciendo apuestas de que te ganan todos en Arenales. No te respetan”.

Hasta ahí podíamos llegar.

Así que si necesitaba una motivación para NO DESCONECTAR, aquí la tenía…

Alberto “el Cojo” ya no es del club y no cuenta, aunque éste me gana sí o sí, este es de los buenos. Marcos…sí, lo más seguro es que me gane. Pablo, nadando voy mejor, en bici yo creo que por ahí andamos, en carrera va mejor él pero…tiene problemas con la hidratación y los calambres. Tendrá que currárselo. Alberto III, yo creo que no, si nado bien le caerán unos buenos minutos, mucho ha tenido que mejorar este año. En bici tampoco creo que me saque tiempo y corriendo, pese a que tiene mejores marcas, también es de los “novatos” y ya sufrió de calambres en el HALF de Gandía. Nada, éste “palma”. Aunque no hay que confiarse.

Elche y su playa de los Arenales del Sol nos recibe con un fin de semana fantástico…pero con mucho calor. Nada más llegar al hotel el día anterior a la prueba salgo a trotar un poco a eso de las 12 de la mañana y...tela marinera lo que pega el amigo Lorenzo.

Quedo con Pardo y Gaspar, que también se alojan en el mismo hotel y vamos a recoger los dorsales. Allí me iré encontrando con el resto de amiguetes y rivales, Iván, los TriSagras, a ver a quien veo del TriRozas, etc.

La jornada es un “deja vù” del año pasado, recoger los dorsales y resto de zarandajas por cada una de las carpas, firmar el “compromiso anti-doping”, pasear por los puestos, tomar algo en el único chiringuito de la zona, igual-igual a lo que hicimos el año pasado. Cuando nos retiramos a cenar y descansar aparecen Eneko Llanos y su mujer Ruth Brito, con los que nos hacemos una foto.



 Iván, por supuesto, aprovecha para vacilar a Eneko un poco:

“Ten cuidado con los de Toledo, son peligrosos”.

El otro le sigue la corriente, “tranquilo, les tengo localizados”.

Descanso esa noche bien, nada de nervios, duermo del tirón algo más de 6 horitas. Estupendo.

Preparo todo y poco antes de las 7:30 de la mañana estamos ya en los Arenales del Sol. Poco viento y calor, buen día para hacer un triatlón (bueno, algo menos de calor tampoco estaría mal, ¿eh?)

En el box, como en cada triatlón, coloco todo con rapidez y aprovecho para saludar a un montón de amiguetes, otra manera de ir soltando nervios entre risitas y abrazos. Al final me pilla el toro y Ruth me avisa, venga, déjate de marear y ponte el neopreno, que todo el mundo va para la playa.

La Guardia Civil no ha dado el OK final y vamos con retraso, así que aprovecho para solucionar a última hora un problemilla de mi GPS, con la inestimable ayuda de Javi Pardo.

Con más de 15 minutos de retraso van saliendo los diferentes grupos. Los “viejóvenes” de 40-44 salimos en penúltimo lugar. En mi salida quedamos Iván, Javi Pardo, Pablo y una servidora. El resto todos por delante excepto Alberto III, que sale en el último grupo.

NATACIÓN

A tope, sin guardarme nada y sin desviarme. ¿Fácil, no?

Me coloco en primera fila, junto a Iván. Bocinazo y ya estamos chapoteando, corriendo por la playa en dirección a la primera boya. Cuando me lanzo al agua a bracear furioso me doy cuenta de que voy liderando el grupo. Mejor, así menos pelea tengo.

Pronto empiezan a rebasarme por la derecha, localizo a Iván y trato de ponerme a sus pies. Así sigo hasta la 1ª boya, en la que hay algo de lío y le pierdo.

Al girar a derechas pierdo un poco la referencia de los que nadan a mi izquierda (respiro por ese lado), he de corregir un poco la trazada porque estoy nadando solo y ese no es el camino. Levanto la cabeza y visualizo la 2ª boya. Yo creo que no voy mal, pero me digo que si todos van nadando juntos y yo voy solo, el que lo está haciendo mal soy yo.

No me cuesta mucho incorporarme a otro grupito, y comenzamos ya a rebasar a competidores de tandas anteriores, con el gorro azul oscuro, incluso alguno de otro color. Voy con ritmo constante y muy concentrado, estira, agarra agua Dani, empuja con fuerza hacia atrás, estira, agarra, empuja…

Al llegar a la segunda boya rápido vistazo al GPS, 24:00. ¿Qué habrá hasta la playa, 500m? Venga, dale.

Vuelvo a desviarme hacia la derecha, esta vez empujado por las corrientes. Último sprint y me incorporo, 31:50 al pisar tierra. Joder, de puta madre.

Piso alfombra del chip en 32:24. Bien, venga, más de 1 minuto y medio mejor que el año pasado.

Susana gritando “VAAAAMOS DANIIII”.

Ruth me acompaña por fuera de la valla de boxes mientras busco mi bicicleta. Veo a Joserra, híper-congestionado mientras agarra su bici y se dispone a salir. Joserra se rompió la clavícula hace 2 meses en un training camp en Lanzarote. Y aquí le tienes, qué huevos tiene, el tío.

Vuelvo a lo mío.

“Muy bien, ¿no?”, pregunta Ruth.

Genial, le digo, y sonrío mientras me apresuro a soltar del todo el neopreno. Se me atasca un calcetín al ponérmelo. A tomar por saco, sin calcetines, venga.

Rápida transición para lo que son mis estándares.

BICI

Nos recibe el mismo cuestón del año pasado. Las piernas frías, pican horrores e incluso amenazan con acalambrarse. Ruido masivo de cambios de bicicletas buscando subir piñones. Yo he sido previsor y voy con todo metido desde la curva anterior.

Primeros kilómetros con cierta calma aunque voy rebasando a mucha gente. Recuerdo que los primeros 10-15km el año pasado eran sobre asfalto “regulero”, algo bacheado y simplemente voy tratando de coger ritmo.

Al llegar a la autovía, la CV-86, desato todos los caballos. APUTOTOPE, Dani.

A saco, sin guardarme nada. Sopla el viento más que el año pasado, pero ahora mismo lo tenemos a favor, así que aprovecha, Fonseca.

Son kilómetros salvajes, el velocímetro siempre por encima de 45-50kmh, y tengo estar muy concentrado para no olvidarme de comer y beber.

Llevo 4 geles disueltos, más otros 2 extras en los bolsillos, así como un puñado de pasas. Disciplinadamente voy pegando traguitos al bote de geles, cogiendo botellas de agua en los avituallamientos a las que doy un breve sorbo, tirándome el resto del contenido sobre las piernas, y hala, venga, a seguir dando pedales.

A la vuelta por la misma autovía, ya sopla el viento de lado y ligeramente en contra, empiezo a rebasar a gente conocida.

Paso a Kuri Moya, una veinteañera con la que coincidí en el ICAN Gandía en 2014, está buscando clasificarse para Kona en Lanzarote, donde también coincidiremos, claro. Después rebaso a Amaya y Nieves, así como al marido de Amaya, Alberto, todos del TriRozas.

Enfilamos ya la subida a Alenda y el viento sopla fuertemente en contra. Aquí es el único momento donde decido no empujar a tope, busco mi ritmo y mucha cadencia, y me da igual que me rebasen decenas de rivales, esta no es mi guerra.

Me cruzo con Alberto, “el Cojo”, este año en las filas del Ecosport Alcobendas, aunque sorprendentemente sigue luciendo los colores del triatlón La Sagra. Al poco localizo a Iván, juraría que nos hemos cruzado en el mismo sitio que el año pasado, lo cual me anima. O él va regular o yo voy muy bien, bueno, lo que sea, venga Dani, sigue.

Giro de 180 grados, y 30 kilómetros hasta la T2 eminentemente cuesta abajo.

Al poco de girar veo que viene Pablo. Mierda, apenas 2 minutos le saco, creo. Empuja Dani que éste corre.

Aprieto los dientes con rabia y me lanzo como un loco hacia abajo. Me pego incluso un par de sustos, con mi BeBe agitándose nerviosa en un par de curvas.

30 kilómetros salvajes, adelantando a todo Cristo, en el tramo final por el aeropuerto la gente ya va frita y yo sigo apretando. El viento sopla con mucha fuerza ya, pero yo trato de esconder mi cabezón todo lo que puedo tras el acople del manillar.

Sólo en la última subida a los Arenales decido soltar. El trabajo ya está hecho, 20 ó 30 segundos ahora no me van a servir de mucho, y el consiguiente calentón de piernas si aprieto lo puedo pagar caro.

Desmonto en 2:34:55, aproximadamente el mismo tiempo del año pasado, en condiciones de viento mucho más duras. Perfecto, pienso.

CARRERA

Llevo el pie ensangrentado, al ir sin calcetines la arena de playa que no me he limpiado correctamente me ha “lijado” literalmente uno de los dedos del pie derecho. Espero que no me pase factura.

Ruth se asusta al ver la sangre. Tranquila, no es nada, digo poco convencido.

Chequeo general de piernas rápido. Todo OK, buenas sensaciones.

Salgo por el paseo a 4:30s, dónde voy, me digo. En la bajada hacia el pinar incluso me acerco a 4:00/km.

Momento de aflojar y echar una meadita para calmar mis ímpetus.

Me cruzo con Rafuky. Con el rollo de las diferentes salidas no tengo ni idea de cómo vamos. Calculo que salió unos 10 minutos antes que yo, pero vaya usted a saber, nada, yo a lo mío.

Me cruzo con Pardo. Este sí salió conmigo. Joder, pues le saco una minutada. Eso me anima y sigo empujando. Ni rastro de Pablo.

Al poco, un competidor me abronca, al rebasarle:

“No saluda usted, señor Fonseca”.

Me giro y es Iñigo Carrillo, del triRozas. Buff, va frito, y su especialidad se supone que es la carrera a pie.

¿Qué pasa Íñigo, vas jodido?

“Fatal”.

Venga tío, ánimo.

Mala cara lleva, se le va a hacer eterno el sector, me temo.




Tramo de dunas sin novedad, a ritmito y enfilo hacia las escaleras. Primer tramo corriendo, el segundo tramo lo intento y acabo por caminar poco antes del cuestón de las narices. Con el corazón desbocado tiro para abajo hacia la segunda vuelta.

Si al principio del sector pensaba que podía bajar de 5 horas, ahora ya veo que va a estar difícil. Como el año pasado, las malditas escaleras me han cortado todo el ritmo y dejado mi barra de energía bajo mínimos. Las sensaciones en esta segunda vuelta ya no son tan buenas. Aún así, mejoro el tiempo del año pasado, seguro. Pues venga, Dani, a por ello.

Sigo sin localizar a Pablo, tampoco sé nada de Marcos. Sí me he cruzado con Alberto III, va muy por detrás y va frito, éste ya está en el bote.

Rafuky, Manu Pascual, Javi, Joserra, “Nievesonrisas”, Amaya, que no sonríe tanto, Iván…me voy cruzando con un montón de gente y nos vamos dando ánimos.

Ruth va preguntando que qué tal…bien, bien, (qué te voy a decir, querida).

También me anima mucho Ángel Medina, que ha venido de supporter, “vamos Fonseca, que te veo de puta madre, venga, sigue así”. Sonrío forzadamente y vuelvo a por las p… escaleras.


La media vuelta final se me hace eteeeeeeeerna, en el tramo de dunas ya voy clavado. Me digo que al final de la pasarela que conduce al paseo giraré la cabeza por última vez y si no viene nadie…

…joder, aquí está Javi Pardo. Mierda.

“Vamos Dani que ya te tengo”.

Suputamadre.

Me rebasa a escasos 400 metros de meta. Trato de seguirle pero qué va, ni de coña.

Meneo la cabeza, sonrío, me subo la cremallera del top, coloco las gafas encima de la visera y enfilo recta de meta cerrando el puño.


5h06min. Cinco minutos menos que el año pasado. Mejorando el agua y la carrera a pie, misma bici en peores condiciones.

Menudo carrerón que me he marcado. Muy, muy contento.

Me abrazo con Pardo. Cabrón.

Veo a Marcos. Escasos 40 segundos me ha sacado. Bien.

Pablo y Alberto III “han caído”. Bien.

Tengo sed. Tengo hambre.

Tengo una sonrisa de satisfacción que flipas.

Bien.

Para finalizar, los números de la semana:

Sesiones
Distancia
Tiempo
Natación
0
-
-
Bici
2
69km
2:20
Carrera
2
15km
1:15
Gym
0
-
-
Triatlón
1
HALF
5:06